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La Mostra rehabilita a Nate Parker con la proyección de su nueva película

El cineasta reaparece después de tres años de ausencia apadrinado por Spike Lee y presenta «American Skin»

Nate Parker junto a Spike Lee, en Venecia
Nate Parker junto a Spike Lee, en Venecia - Efe
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Hace tres años, cuando se encontraba en medio de la promoción de su primer largometraje como director, Nate Parker (EEUU, 1979) ignoró las preguntas que le hacían los periodistas sobre un caso de presuntos abusos sexuales ocurrido en 1999, y del que había sido exonerado. Ese turbio episodio de su pasado, por el que un amigo suyo acabó en prisión, había aparecido en los medios justo cuando comenzaba a despuntar su carrera como cineasta. Cuando aún faltaban unos meses para el estallido del caso Weinstein, la distribuidora de Parker decidió paralizar las entrevistas de «El nacimiento de una nación»: cada vez más preguntas se interesaban por su vida personal y no por su obra cinematográfica.

En 2019, en una sección paralela y con muy poco acceso de la prensa, el Festival de Venecia ha ofrecido a Parker una vía para regresar a la escena pública. Su segunda película, «American Skin», se presentó ayer en el Lido con el «padrinazgo» de Spike Lee, en una rueda de prensa con muy poca presencia de medios en la que estuvo ABC. Parker rompió a llorar al pronunciar sus primeras palabras en público: «Han pasado tres años desde mi primera película. He aprendido mucho sobre mí mismo. Ahora a mis 39 me doy cuenta de que hice oídos sordos a muchas de las cosas que ocurrieron. Sé que mi respuesta hizo daño a mucha gente, les frustró y les enfadó. Quiero pedirles disculpas. Aún estoy aprendiendo y creciendo».

Parker tiene cinco hijas, y además ha adoptado al hijo de su hermana. Tener a un adolescente negro en su casa y ver con él a las noticias sobre el asesinato del joven Michael Brown -en 2014- le llevó hasta el argumento de «American Skin»: un padre venga el asesinato de su hijo de 14 años secuestrando una comisaría y sometiendo a un juicio paralelo al policía responsable del tiroteo. «Esta es la película que me ha afectado más profundamente desde hace tiempo -ha dicho Spike Lee-. Le dije a Nate que le ayudaría en lo que pudiera. Tuvimos una conversación privada, de hermano a hermano, para saber lo que pensaba. Y quise entrar en el proyecto. Es una obra maestra. Lo voy a decir otra vez: es una obra maestra».

En un festival marcado por la presencia de Roman Polanski, la comparecencia de Parker había acaparado mucho interés de los medios, sobre todo en torno a su futuro cinematográfico. «Hay muchas historias que quiero contar -decía otra vez entre lágrimas-, porque creo que el mundo está roto. Pero una cosa es que el mundo esté roto… y otra es que otra generación tenga que heredarlo sin herramientas para arreglarlo».