ES NOTICIA EN ABC

Las mejores películas de la década

Las mejores películas de la década
POR FEDERICO MARÍN BELLÓN
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Elegir las mejores películas de la década ya es una labor suficientemente estéril y pretenciosa como para además establecer un escalafón entre ellas. Los títulos citados a continuación, más o menos «imprescindibles» (con perdón), están colocados por orden cronológico, para evitar segundas discusiones y lecturas.

- «Deseando amar» (2000), de Wong Kar-Wai. La capacidad del director taiwanés para inocularnos su mezcla única de música e imágenes quedó de manifiesto con este título, al que siguieron otras dos joyas del calibre de «2046» y «

My blueberry nights ». El cineasta, uno de los contados que merece semejante título, se ha abierto paso en la jungla del cine comercial gracias a su mirada única, insobornable y bifocal, que domina con la misma agudeza el plano corto y la contemplación de la vida y el desamor, el amor y la «desvida», desde la profundidad insondable de su talento.

- «Ciudad de Dios» (2002), de Fernando Meirelles y Kátia Lund. En los grandes premios recibió zanahorias y mucha cuchara de madera, pero la memoria y el tiempo, más fiables como jueces, no han olvidado el modo en que Buscapé y Zé Pequeño se ganaban la muerte en una favela de Río de Janeiro. Por su destreza técnica, parece cine del caro. Por su enrevesado montaje parece mentira lo limpito que resulta su estilo narrativo, que consigue además espantar escepticismos ante la brutalidad de los hechos expuestos, desprovistos además de sensacionalismo. Es una película que obliga a mirar, que se puede sufrir y disfrutar.

- «Mystic river» (2003), de Clint Eastwood. Las únicas alternativas que podían hacer sombra a esta obra maestra también pertenecen al viejo Clint, el último cineasta clásico. «Million Dollar Baby», «Gran Torino» y la doble mirada sobre Iwo Jima no atesoran menos méritos para ocupar este espacio. «Mystic river», que fue la primera de las citadas, si acaso es también la más compleja, la más ambigua y la más arriesgada, por su «insatisfactorio» final. Su ritmo es como el del AVE, montado en él es fácil no apreciar su velocidad de vértigo.

-

«No direction home: Bob Dylan» (2005), de Martin Scorsese. El maestro de las cejas de invierno no podía faltar en esta relación, ya sea por su estupendo «remake» «Infiltrados» –aunque rujan los puristas, supera a «Infernal affairs», el brillante original procedente de Hong Kong- o por este fantástico documental. En plena forma, Scorsese edita con su legendaria sabiduría un fabuloso material inédito y, ya puesto, explica con emocionante elocuencia la forja de otra leyenda viva, incluido su traumático paso del folk al rock, por el que fue vilipendiado. A los amantes de la música se les saltaron las lágrimas con esta maravillosa cinta, que además sirve para acoger en esta relación el boyante género documental.

- «Match point» (2005), de Woody Allen. Otro neoyorquino mítico, estajanovista de la producción cinematográfica, se redimió de sus proyectos «menores» con esta vuelta a sus delitos y faltas favoritos. Como ocurre con cualquiera de sus películas, para algunos es una obra maestra y para otros, un producto sobrevalorado. Tampoco faltará quien prefiera la divertida

«Si la cosa funciona» , auténtico regreso a sus buenas calles de toda la vida e irreprochable lección vital. Lo importante es que la pelota de Allen siga en juego, no el lado de la red del que caiga.

- «Volver» (2006), de Pedro Almodóvar. Y seguimos con un nuevo viaje a las entrañas. El director manchego recuperó a su antigua musa, Carmen Maura, y las señales más íntimas de su cine. «Volver» tiene lo mejor de

Almodóvar y casi nada de lo peor, ni siquiera su propensión a incluir algún personaje masculino grotesco o mal interpretado. Hay otros títulos españoles y en español que también merecerían ocupar esta baldosa virtual, pero por hoy nos quedamos con este.

- «La vida de los otros» (2006), de Florian Henckel-Donnersmarck. El cine alemán cierra una década gloriosa, comandado por una generación de jóvenes directores dispuestos a mirar hacia atrás sin ira y a escapar del complejo de culpa sin incurrir en el negacionismo. El planteamiento, lejos de fomentar la uniformidad, permite enfoques tan diversos como los de «El hundimiento», «Good bye, Lenin» y «La ola», entre otras. «La vida de los otros» es una película fascinante, incapaz de disgustar a nadie, un recorrido transparente por el alma de un vigilante del viejo régimen comunista, que sin alterar el rictus es capaz de golear en expresividad a Jim Carrey.

- «Up» (2009), de Pete Docter y Bob Peterson. Al contrario que en el caso de Clint Eastwood, elegimos esta cinta de animación por ser la última, colofón del género más revolucionado en lo que llevamos de tercer milenio. «Up» es un signo de esperanza para el cine como arte capaz de tirar del carro de la industria. Sus minutos iniciales resumen la historia del hombre y los avances narrativos de un siglo a 24 fotogramas por segundo. Y pese a todo, que conste que «Wall-e», «Ratatouille», «Monstruos S.A.» y la prodigiosa «El viaje de Chihiro» no sólo podrían ocupar su lugar, sino acaparar casi todos los puestos de la lista.

La décima película es un compendio de gustos y tendencias, una amalgama imposible que refleja la crueldad de elegir, como demostraron hace casi treinta años Alan Pakula y Meryl Streep, inolvidable Sophie. Excluida la tentación de considerar caballeros oscuros y señores de los anillos, despilfarros irreprochables, duele más prescindir de Spielberg o de Ang Lee, despreciar joyas más o menos minoritarias como «Memento», «Oldboy», «Lost in translation» y «El luchador», olvidar una maravilla del cine indie como «Entre copas», otra gema pasada por alto por su aparente ligereza. Incluso la ficción periodística «The Queen» (Frears también tiene suelta «Alta fidelidad») es mejor y más verosímil que las que paren a diario los medios de comunicación. Pero en caso de duda, no lo dude, el lector siempre tiene la razón. Si ama el cine y salió conmovido de la sala o del salón, su película se ha ganado un lugar en el Olimpo.