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Michelle Williams: «Marilyn no era un icono, sino una mujer que abrazaba la vida»

La actriz opta al Oscar por «Mi semana con Marilyn», donde se mete en la piel de uno de los mayores mitos del siglo XX

La expareja del fallecido Heath Ledger interpreta a la convulsa e inestable Marilyn de mediados de los años 50 - abc
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Contrariamente a lo que puede pensarse, emular al sex-symbol por excelencia del cine puede convertirse en un quebradero de cabeza: «Fue algo aterrador, la verdad. Tuve que ganar ocho kilos y hacer un esfuerzo para moverme y pensar de la forma que lo hacía ella. No solo es un cambio de cuerpo, sino de mente», reconoce Michelle Williams.

Al menos, el «sacrificio» mereció la pena, sobre todo por tener la oportunidad de encarnar a su heroína de la infancia: «De pequeña tenía un póster de ella en mi habitacion, vestida con un traje blanco, descalza y con los brazos abiertos. Su imagen era el retrato de la libertad. No fue un icono, sino una mujer que abrazaba la vida. Así es como he querido representarla, bucear hacia ese lugar de su personalidad que nadie conoce».

Basado en las memorias de Colin Clark, «Mi semana con Marilyn» cuenta la historia de amor entre la diva de Hollywood y un joven ayudante de producción (encarnado por Eddie Redmayne) durante el rodaje en Inglaterra de «El príncipe y la corista» junto con Sir Laurence Olivier (Kenneth Branagh, también nominado al Oscar): «Una cosa que realmente admiro de Marilyn era su sencillez. Está claro que su belleza era una joya única, y aunque en sus películas a veces aparecía con ropa exageradamente sexy, en su vida normal vestía de forma muy simple. Ella brillaba por sí misma, no necesitaba ornamentos», comenta la actriz.

Para documentarse para su papel, Williams pasó seis meses inmersa en la vida de Marilyn, leyendo biografías, diarios, cartas, poemas y notas, estudiando sus interpretaciones y sus fotos, escuchando grabaciones... «Recuerdo que me iba a la cama después de caerme de sueño viendo sus películas y al momento me ponía a soñar con ella. Era casi un proceso de ósmosis».

Su vida personal

Forjada en el cine alternativo, desde «Brokeback Mountain» (su primera nominación al Oscar) a «Blue Valentine» (la segunda), pasando por «Tierra de abundancia» o «Shutter Island», Williams había evitado explotar su sexualidad en el cine justamente hasta ahora, cuando no ha tenido más remedio: «Gracias a este filme me siento preparada para cambiar. No soy mujer de tacones, prefiero la comodidad, pero voy a dejar de huir de esa imagen y abrazar el erotismo que hay en mí (risas)».

Aunque ganó el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia o musical por su trabajo, se muestra sorprendida por su nominación al Oscar («es la guinda del pastel, pero soy humilde y sé que lo voy a tener complicado»), y en su día a día orienta sus energías en su hija Matilda, fruto de su relación con el malogrado Heath Ledger: «Lo que más me ha costado es darme cuenta de que soy una madre imperfecta, pero lo importante es criar a mi hija con amor y cariño».