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Maribel Verdú: «Soy pragmática y no concedo un solo minuto a la amargura»

La actriz vuelve a demostrar su talento dramático en «De tu ventana a la mía», filme por el que logró una nominación al Goya

Maribel Verdú: «Soy pragmática y no concedo un solo minuto a la amargura»
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Tiene energía para recoger premios, hacer teatro y películas, todo a la vez. Los galardones a toda una carrera con 42 años no le resultan tampoco extraños, como sucedió en la pasada Seminci de Valladolid, donde presentó el primer largometraje de Paula Ortiz, «De tu ventana a la mía», que llega hoy a las pantallas. Y es que Maribel Verdú empezó a los 13 años de la mano de Vicente Aranda en «El crimen del capitán Sánchez».

«La directora ha escrito el papel para mí. Estoy muy satisfecha con el trabajo —apunta magnética, con la máxima relevancia posible—. Paula tiene un universo propio, con un lenguaje muy personal y un sello distinto, de esos que llaman la atención enseguida. A veces choca al ser su primera película, porque tiene un cuerpecito delicado y fotográfico. Sin embargo, su cerebro está en constante ebullición. En cada momento sabe lo que quiere, que es lo que tiene que tener claro un director o directora. Si te sitúas detrás de la cámara hay que ser consciente de que tienes la batuta para mandar por encima de todo, sin que se note, con mucha mano izquierda dando seguridad a tu gente, al equipo técnico, a los actores. Si alguien nota que no tienes autoridad, lo primero que te dices es: “¡Ay, dónde me he metido!”. La historia consta de tres personajes que representan a tres tipo de mujer a lo largo del siglo pasado con denominador común: una historia de amor, resistencia, sueños, angustias y silencios». Como se puede comprobar, su objetivo es ir directamente al público con voluntad de conseguir la máxima repercusión.

Describe a Violeta, Luisa «e Inés, que soy yo, como mujeres contundentes, bestiales en sus objetivos. Inés es puro campo, con un persistente aire convertido en personaje, sequedad; una mujer terrenal. No tiene nada que ver con el entorno bucólico de Violeta (Leticia Dolera) o de Luisa (Luisa Gavasa), soñadora, perseverante con sus mitos y resistente en la dura adversidad. Inés es pragmática, como yo en la vida real. Lo alucinante es que no hay en ella ni un minuto de amargura, y si lo parece es de rabia e impotencia. No decae». La actriz tiene en su entorno familiar el universo perfecto para trabajar y vivir al mismo tiempo dentro de la profesión. «Lo vivimos de una manera natural», dice sin alargar el tema.

Durante el rodaje, las tres actrices no han compartido plano alguno, al «vivir» en tiempos distintos del siglo XX. Las entrelaza el montaje. «Yo rodé la primera, luego Leticia y después Luisa. Llamaba continuamente a las chicas de dirección para saber cómo iban las cosas, para darles apoyo. No es una película al uso. Hay madurez. Es para gente muy sensible, espectadores que quieran ver algo que les haga pensar, que les diga muchas cosas y las sientan. Estos personajes dan una lección de vida, sean hombres o mujeres», concluye estupendamente la actriz.

Gen sufridor