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Kristen Stewart y Robert Pattinson: «Los fans se toman esto demasiado en serio»

La pareja protagoniza «Amanecer. Parte 2», episodio final de la saga «Crepúsculo»

Kristen Stewart y Robert Pattinson: «Los fans se toman esto demasiado en serio»
Los actores, en una romántica escena de la película - abc
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Después de cuatro entregas convertidas en acontecimientos sociales, la saga «Crepúsculo» pone su broche de oro con «Amanecer. Parte 2», una historia más guerrera que nunca, y con Bella adaptándose a su nueva condición y maternidad. Kristen Stewart y Robert Pattinson comparten sus emociones y sensaciones ante un filme tan especial.

—¿A veces piensan lo que hubiese pasado si «Crepúsculo» hubiera sido una película independiente de esas que solo se ven en festivales pequeños?

—(Robert Pattinson) Si hubiera sido una peliculita menor, no estaríamos haciendo esta entrevista (risas).

—(Kristen Stewart) Eso no hubiese sido justo para la historia. Las dos primeras aún eran más modestas, pero las siguientes son superproducciones.

—¿Son conscientes de lo que representan ambos para su público fiel?

—(K. S.) Desde luego, nos ven como una fantasía hecha realidad para ellos.

—(R. P.) La verdad es que yo soy el que difunde los rumores de nuestra relación solo para que hablen de mí (risas).

—¿Quiere decir que no hay celos si alguna madre se le acerca a Robert, para admirarlo en persona?

—(K. S.) (No puede parar de reír).

—(R. P.) A mí no me molesta para nada. Para eso, tendrían que molestarme las mujeres en general. Y no es así.

—¿Y Kristen cómo reacciona cuando se cruza con un «fan fatal»?

—(K. S.) A veces es una locura, porque lo que más suelo hacer es cine de bajo presupuesto, y estas situaciones me alucinan. Cuando empiezan a llorar, no sé cómo reaccionar: solo atino a estrecharles la mano o darles un abrazo.

—(R. P.) En este sentido, el rodaje en Brasil fue impresionante, no paraban hasta poder abrazarnos. Recuerdo que había un extra que se parecía a Taylor Lautner, y tuvieron que protegerlo como si fuese el verdadero.

— ¿Hasta qué punto ha influido en el éxito de la saga el poder de internet y las redes sociales?

—(K. S.) Bastante. Es increíble la información que consigue la gente, se lo toma muy en serio.

—(R. P.) Sí, a veces pienso que todo esto significa demasiado para los admiradores. Si me piden una foto conmigo es solo para subirla a Facebook, cinco segundos después. Es muy extraño.

—¿Tienen alguna escena favorita del final de la serie?

—(R. P.) La escena del nacimiento de Renesmee es muy especial. Y, para una serie de películas de fantasía con un público tan joven, me parece muy interesante. Por cierto, en algunas escenas no teníamos un bebé real sino un animatronic, una marioneta electrónica. Parecía «El muñeco diabólico» (risas).

—¿Aprendieron a conocerse mejor durante este rodaje?

—(K. S.) Yo sigo igual que siempre.

—(R. P.) No creo que Kristen se anime a decirlo, pero se pasaba todo el rato viendo el canal de cocina, todo el tiempo, incluso en el camerino. Ese fue su comportamiento de diva.

—¿Qué les ha supuesto estas películas a nivel personal y emocional?

—(K. S.) Mucho. Tenía 17 años cuando empecé, y estas historias están llenas de momentos impactantes que me emocionan una y otra vez.

—(R. P.) Personalmente, esta saga ha demostrado que un personaje como el mío puede llegar a ser una persona normal... más pálida que el resto, eso sí.

—¿Creen en la vida eterna del alma, como sus personajes?

—(K. S.) Yo sí.

—(R. P.) Y yo. No me acuerdo quién lo dijo, pero el alma debe existir en el Paraíso, porque la gente buena no es premiada lo suficiente en la tierra.

—¿Y piensan que este filme es realmente el final de la serie «Crepúsculo»?

—(K. S.) Stephenie Meyer ya dijo que este es el final definitivo, pero con tanto personaje nuevo que ha salido, igual continúa. Ella tiene la última palabra.

—(R. P.) Todo depende de ella, igual escribe «Breakfast Time», para el desayuno después del «Amanecer» (risas). No sé, es decisión la autora. A mí me hubiese gustado raparme el pelo al final. así que igual tengo esperanza aún...