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John y Álvaro, los exsoldados mutilados a los que recurre el cine para las escenas de guerra

La antropóloga colombiana, María Paula Ávila prepara el documental Miembros, en el que narra la historia de cuatro exmilitares que, tras experimentar los horrores de la guerra viven de ella a través de la gran pantalla

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«La guerra excede nuestro entendimiento», dice la antropóloga colombiana María Paula Ávila. Suena a frase hecha o, peor aún, a pregunta sin respuesta, a desolación, a duda eterna. Pero su reflexión va más allá del por qué de la guerra, de su razón o no razón de ser, de si es justa o no.

Ávila ha pasado del pensamiento a la investigación y ahora trabaja en un documental, Miembros, en el que aborda la realidad de los exmilitares colombianos que, después de ver sangre, balas, ruido de metralla y hasta mutilaciones (algunas, en sus propios cuerpos), convierten la guerra en la razón de su existencia y, aunque suene peor, en un negocio. Eso sí, en otro campo de batalla: el de la ficción.

En Miembros se cuenta la historia de John y Álvaro, exsoldados que han sufrido amputaciones y que trabajan como figurantes o dobles de riesgo. «Recurren a ellos porque es mucho más realista, se les fabrica un falso miembro atado a su cuerpo y, tras las explosiones, lo pierden y quedan a la vista sus cuerpos mutilados», explica Ávila que señala que estos hombres han encontrado un lugar gracias al surgimiento del «mercado de los exmilitares» que nace, a su juicio, del hecho de que «las empresas extranjeras llegan a Colombia a grabar un formato que es el predilecto aquí y que estas fomentan: la acción. El conflicto armado, el narcotráfico y la violencia son los favoritos».

La joven Ávila ha charlado con ABC en el marco del BAM (Bogotá Audiovisual Market), un importante festival que se celebra desde hace 10 años en la capital colombiana y que busca difundir los contenidos y servicios audiovisuales colombianos y, al mismo tiempo, conectar el sector audiovisual nacional con el internacional.

«La verdadera mutilación era quitarles la guerra»

Ávila confiesa que lo que más le llamó la atención de estos exmilitares convertidos en actores es que pensaba que para ellos, rememorar la guerra sería traumático, pero no fue eso lo que se encontró cuando los volvió a ver en acción. «Eran felices, no sentían el trauma, les gustaba estar en contacto con las armas, con las explosiones». De hecho, «la verdadera mutilación era quitarles la guerra», algo que ella ve como un apego a la misma, a la violencia.

Aún así, reconoce ver cierta contradicción , no tanto en los militares como en quien los contrata: «Es gente que viene de dedicarse a trabajos informales y que extrañana la guerra. Pero hay algo perverso en recear la guerra con gente que la vivió», sentencia.

La historia de Miembros se completa con el testimonio del ex sargento Ramírez, más conocido como El Propio y dueño de Gun Service, una empresa de alquiler de armas, explosivos, etc. utilizados para escenas de guerra; y la de Gionvanni, que ha dado un paso más que sus compañeros figurantes y ha pasado a comediante.

Ávila espera que su primer proyecto como directora vea la luz en 2021 y apostará por presentarlo en grandes festivales como Cannes, Sundance o Berlinale.