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Guerra en la familia Rossellini

«Isabella ha traicionado a nuestro padre». Así de tajante se ha mostrado Ingrid Rossellini, hermana gemela de Isabella, después de ver el cortometraje «Mi padre cumple cien años», que la actriz ha protagonizado y escrito en homenaje al director italiano

EFE  Isabella Rossellini, durante el rodaje en Santo Domingo de «La fiesta del Chivo»
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TEXTO: CARMEN VILLAR MIR CORRESPONSAL

ESTOCOLMO. El cortometraje «Mi padre cumple 100 años», que Isabella Rossellini escribió e interpretó para honrar el centenario de su progenitor, ha enfrentado a las gemelas que éste tuvo con la actriz sueca Ingrid Bergman (1915-1982). Tan encendida es la disputa surgida entre ambas hermanas -hasta ahora inseparables- que la próxima vez que se encuentren será en un juzgado de Nueva York.

En esa película de solamente 17 minutos, puede verse, entre otras cosas, una caricatura del director con un vientre enorme y fofo, como si fuera de gelatina. Segundos más tarde del ombligo del genio surge Isabella representando a otros famosos directores como Hitchcock, Chaplin, Fellini, y a su propia madre Ingrid Bergman. Hoy no parece seguro que esa película, ya mostrada en varios festivales, pueda volver a proyectarse. Ingrid, gemela de Isabella, opina que su hermana «ha traicionado y ha manchado la memoria de nuestro padre» e intenta prohibír el filme con una orden judicial. Los esfuerzos de Robert de Niro, amigo de ambas, para zanjar lo que se califica de «escándalo monumental» han sido vanos.

Sobre Isabella, o Isa como la llamaba su madre, primera de las gemelas que vio la luz, top model, escritora y actriz, se han escrito miles de textos. Ingrid, por su parte, ha preferido vivir de forma anónima. Rubia y fría, es catedrática de Literatura Medieval. A pesar de sus diferencias físicas y de sus gustos, ambas estuvieron muy unidas desde su nacimiento. Se llamaban por teléfono diariamente y pasaban largas temporadas en «Dannholmen», una finca sueca heredada de su madre a orillas del Báltico. Sin embargo, el ya famoso cortometraje ha roto esa relación. Y mientras Ingrid opina que la película «es una vergüenza», «un sacrilegio» y «un insulto» contra la memoria de su padre, Isabella, al parecer impasible, continúa sus viajes alrededor del mundo para presentar su libro «En el nombre del Padre, de la Hija y de los Espíritus Santos», relato que trata sobre la íntima relación que mantuvo con su padre.

La apasionada historia de amor entre Ingrid Bergman y el entonces monstruo del cine europeo y precursor del neorealismo italiano fue uno de los mayores escándalos vividos por la sociedad norteamericana en la década de los cincuenta. Ambos estaban casados cuando se conocieron en 1949, época en la que en Italia el divorcio no estaba reconocido ni aceptado. La sueca Ingrid Bergman, una de las mejores actrices de su tiempo, pagó una gran precio por su pasión italiana y, a pesar de sus reconocidas dotes y su merecido Oscar (1944) por su actuación en «Luz que agoniza», no consiguió un solo contrato durante siete años. La prensa, las emisoras de radio y hasta los políticos calificaron a Ingrid Bergman de «perdida» y «mala mujer» y le fue prohibida la entrada en los Estados Unidos. Pero ni las malas lenguas ni las agrias críticas empañaron su pasión. De la unión nació Robertino y más tarde las gemelas Ingrid e Isabella.