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El futuro del cine español

Los candidatos al Goya al mejor director novel hablan para ABC en el marco de la Semana de Cine de Carabanchel

David Pinillos, Juana Macías y Jonás Trueba - JAIME GARCÍA
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Juana Macías, Jonás Trueba, David Pinillos y Emilio Aragón compiten por uno de los premios más interesantes de la noche, un anticipo de lo que será el cine español del futuro. ABC los reunió (Emilio Aragón no pudo unirse a sus compañeros en la foto por encontrarse fuera). ¿Cambia la vida un Goya? «El que me dieron no me la cambió», cuenta Juana Macías, ganadora por el mejor corto en 2000, «pero me ayudó a que me mirasen con más interés cuando iba a presentar un proyecto». «Sí puede ayudar a levantar el próximo», corrobora Pinillos. Más escéptico, Trueba cuenta que «a veces hemos visto ganadores que luego han crecido mucho y a otros que se han diluido. Se trata de que no te vuelvas loco y que no te lo creas y te bloquee para la siguiente película».

Buena cuestión, la de la segunda película. ¿Existe una especie de maldición al respecto? «Da vértigo», admite Pinillos. «Son los miedos de siempre. Has cometido errores por defecto que ahora te vas a pasar por exceso». «Yo creo que es la crisis de cada película. Hay un cierto abismo siempre, como ante la hoja en blanco», explica Jonás. Aragón también confiesa: «Miedo siempre tengo», aunque «la trayectoria internacional y los premios hacen que la afronte con muchas ganas». Los nominados a la dirección novel también nos hablan del vacío o depresión pos parto que queda al terminar la película, salvo en el caso de Juana Macías, que no tuvo tiempo «porque entre medias se juntó un parto de verdad». «Sí que te queda un vacío, como si los hijos se fuesen de casa», cuenta David. «Después de compartir momentos tan intensos, despedirme del equipo fue doloroso», añade Aragón.

¿Siente un director novato inseguridad ante el equipo? «Uno de mis retos era que confiaran en mí», responde Macías, y estoy orgullosa de haberlo conseguido». Para Pinillos, «al principio son más las desconfianzas propias». Trueba rodó con amigos, «a menudo más novatos que yo», pero es verdad que hubo «desconfianza para conseguir financiación». El caso de Emilio es distinto. ¿Se considera en desventaja o puede ocurrir incluso que la Academia quiera rendirle una especie de homenaje? «Lo importante no es si estoy o no en desventaja. Me llena de satisfacción compartir la ilusión de la nominación».

¿Cómo ven el pequeño cisma abierto? «Es una ley complicada y podría ser mejor, pero en lo que toca a la dimisión de Álex y la repercusión en la Academia y en el cine, me parece una polémica innecesaria», asegura Macías. Pinillos aboga por «hablar y buscar una solución». «De repente, por unos malentendidos y unas opiniones se da una impresión del cine que no es real». Trueba coincide en que se ha «hablado de más. Quizá los medios le han dado una importancia desmesurada, de forma irresponsable incluso, pero también empezando por la gente del cine».