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Errores históricos e imperdonables del cine

Hasta las películas con más éxitos tienen errores.

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El héroe escocés William Wallace que encarnó Mel Gibson, con falda y la cara pintada, falseó la historia al intentar agrandar su heroica gesta, representándolo como un humilde campesino y no como el noble que en realidad fue. De hecho, le correspondía el título de caballero. Sin embargo, el mayor equívoco es vincular el apodo de Braveheart con Wallace, cuando en realidad a quien llamaban así era a Roberto Bruce, que en la cinta es retratado como un cobarde traidor.

Durante la película de Steven Spielberg, el capitán Miller acaba con el conductor de un «Tiger I» disparando a través del visor del conductor. Algo totalmente imposible en el año 1944. El visor del conductor del «Tiger I» contaba por entonces con un bloque de vidrio formado por varias láminas capaces de resistir sin problemas los potentes cartuchos del calibre .45 que disparaba la Thompson.

Michael Bay suplió la falta de rigor de su película con explosiones y un triángulo amoroso. Porque lo que se dice verdad... El director omite un dato crucial en su representación de la ofensiva nipona en diciembre de 1941 a la base naval en el Pacífico de Estados Unidos: resulta que Japón sí había declarado formalmente sus hostilidades al país americano, aunque un fallo en las comunicaciones provocó que el Secretario de Estado de EE.UU. se enterase más tarde del primer ataque.

De nuevo una cinta histórica con fallos y un protagonista recurrente en la lista: Mel Gibson. De la mano de Roland Emmerich, se mete en la piel de Benjamin Martin durante la Guerra de Independencia entre los colonos y la tropas de Jorge III. Resulta que, al contrario de lo que se muestra en la película, fueron los británicos los que ganaron la Batalla del Palacio de la Justicia de Guilford.

El fin de Al Capone no fue como retrata la película, por la incansable persecución de Eliot Ness, sino por el trabajo del inspector de Hacienda Franklin H. Wilson, que lo cazó por evasión de impuestos. Más que un fallo histórico es cuestión de perspectiva, pues la película de Brian de Palma, protagonizada por Robert de Niro, está basada en las memorias del propio Ness.

La dependencia de los ilotas, los siervos de Esparta, brilla por su ausencia en la adaptación del cómic de Frank Miller sobre la batalla de las Termópilas entre los espartanos y las tropas persas cuyo líder, Jerjes, por cierto, no tenía un ejército de gigantes con cuernos, como aparece en la película. Licencias creativas.