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Depardieu, Casey Winterbottom y Afleck bajan el toldo a la Berlinale

Depardieu, Casey Winterbottom y Afleck bajan el toldo a la Berlinale
REUTERS Depardieu, con su director Kervernand, que ejecuta un gesto que se ha hecho muy popular
Actualizado
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E. RODRÍGUEZ MARCHANTE

ENVIADO ESPECIAL

Un Gerard Depardieu reventón y merluzo y un Casey Affleck como un sonajero cerraban ayer la competición de esta Berlinale, que esta noche entregará los premios que decida un jurado presidido por Werner Herzog. Depardieu es el protagonista de la película «Mammuth», que no se llama así en alusión a él, aunque podría, sino a la moto con la que recorre su pasado cuando lo jubilan. El arranque de esta película, que dirigen Benoit Delépine y Gustave de Kervern, es tan descacharrante como engañoso, pues tras reírte con la monumentalidad y zafiedad del personaje, la película se quiere convertir en film y la gracia se esfuma de un portazo.

Pero el recorrido sentimental del mamuth Depardieu sobre su propia vida es una tostada con confitura comparado con la adaptación que hace Winterbottom de «El asesino dentro de mí», una de esas novelas de Jim Thompson que hace crujir los molares. La historia es muy convencional: el ayudante del sheriff de Central City es un psicópata con taras desde la infancia, y un leve movimiento del aire le hace matar a golpes a la chica que tiene al lado... El argumento lo narra el propio protagonista, con lo que da pie a una película llena de detalles y de color: las agresiones, brutales, del personaje que interpreta Casey Affleck son como para llamar al maitre y devolver la cena, y además, sin que el actor pierda su carita de jugador de parchís. Lo mejor que se puede decir de la película de Winterbottom es que huele a Thompson que apesta, y también que se permite al menos un par de planos radiantes de Jessica Alba.

También concursó una película danesa, «En famille», de Pernille Fischer Christensen, tan sumamente dura y desdichada que «normalizaba» la de Winterbottom. Rodada con mucho esmero y pormenor, se cuenta el suplicio de un hombre, el abuelo de una regia estirpe de panaderos, a causa de un cáncer. Los cuidados de su segunda mujer, la mirada atónita de sus hijos pequeños, el sacrificio de su hija mayor y preferida, que renuncia a su futuro neoyorquino... No hay nada bueno o positivo para los ojos del espectador de la película, salvo padecerla hasta un desenlace donde el regodeo con los espadazos de la muerte es tan explícito que recuerda a la pornografía.

Pronósticos

Ni es fácil advertir por dónde irán hoy los designios del jurado ni tampoco señalarles un camino claro. El cine de esta 60 edición del Festival de Berlín ha tenido un desesperante tono medio, sin que ninguna película reluciera claramente sobre el resto. De las que parecen asomar la nariz está la turca «Miel», de Semih Kaplanoglou; la rumana «Si quiero silbar, silbo», de Florin Serban y su plano de la nuca del protagonista, o la rusa «Cómo terminé este verano», de Alexei Popogrebsky. En fin, lo que diga hoy Herzog y compañía. Entre las interpretaciones que podrían ser premiadas hoy están, desde luego, la de la argentina María Onetto, la bosnia Zrinka Cvitesic y la americana Greta Gerwig, que aguantaba a Ben Stiller en «Greenberg» sin desmoronarse... El protagonista de «El atracador», Andreas Lust, o incluso Stellan Skarsgard por hacer el kaurismaki en la película de Hans Petter Moland podrían ganar el premio de interpretación masculina, porque sería francamente extremo premiar al danés Jesper Christensen de «En famille» por su terrible encarnación de un hombre que se está muriendo.