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La cuota malagueña

Antonio Banderas, durante el doblaje de la película. ABC
TEXTO: JOSÉ EDUARDO ARENAS/
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MADRID. Antonio Banderas estuvo en Madrid para presentar lo que se ha convertido ya en uno de los mayores éxitos del año. El productor ejecutivo Jerry Katzenberg, que también le acompañó, se mostraba feliz con esta continuación de la historia del ogro verde. Hacía tiempo que ambos se conocían y Katzenberg comentó que cuando apareció en la historia el personaje del Gato con Botas, pensó que, «por las características del dibujo, tenía que ser Antonio Banderas». No se ha equivocado, ya que el personaje tiene identidad propia y una contundencia en el desarrollo del carácter que, como declaró Banderas, «se ha ganado el poder hacer una película él solo, de protagonista. En el doblaje he ofrecido en cada sesión varias formas y acentos para facilitar el trabajo de los dibujantes y expertos en animación en 3D. La verdad es que parecíamos una banda de hippies. El guión lo usábamos como una excusa. Trabajábamos con una flexibilidad absoluta y pude proponer dos versiones, una en andaluz para el público español y otra en castellano para la versión iberoamericana. Pero a todos les gustó más la versión malagueña y es la que ha quedado; la otra fue a la papelera. Se realizaron algunos retoques en los diálogos que sólo se podían entender adecuadamente en nuestro país».

Antonio Banderas asegura que «me he divertido doblando al personaje del Gato con Botas. He hablado de la libertad a la hora de trabajar. Quiero añadir que con trabajos como éste te sientes más libre que interpretando otros de carne y hueso, porque no estás atado a tu imagen. Uno es más consciente de uno mismo cuando rueda con su propio cuerpo. Con la animación, todo desaparece. Recuerdo que en el estudio ponía mucho énfasis en mi intervención y accionaba con las manos, brincaba. lo ponía todo... Hasta que un día uno de los ingenieros de sonido me dijo: «Ha salido muy bien, es perfecto, pero estás a cuatro metros del micrófono. ¿Podías poner tanta pasión pegado al micro?».

El dato anecdótico de este estupendo trabajo de Antonio Banderas es que los primeros consejos sobre el tema del cine de animación y el método a seguir para poner la voz se los dio su mujer, Melanie Griffith, quien ya había intervenido en el género. «Decimos doblaje, pero, en realidad, los actores trabajamos antes que los personajes. Con nuestra voz les conferimos la personalidad con la que luego aparecen en la pantalla».