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Críticas de los estrenos del viernes 6

«The Amazing Spider-Man», «Carmina o revienta» y «La delicadeza», novedades destacadas en la cartelera

Críticas de los estrenos del viernes 6
El Hombre Araña vuelve a tejer sus redes en los cines - abc
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«THE AMAZING SPIDER-MAN» ***

FEDERICO MARÍN BELLÓN

Cuando empieza a ser difícil llevar la cuenta de las secuelas que lleva una franquicia, lo mejor es empezar de cero. Con la excusa del 3-D o directamente sin excusa, Sony reinventa desde su niñez a su nuevo hombre araña en esta entretenida versión de los cómics de Stan Lee y la Marvel. La que será primera parte de una nueva trilogía trata de añadir profundidad al personaje, a lo Ang Lee. Que el director se apellide Webb ya es una muestra de coherencia, aunque le sobre una b. El tipo no es ninguna mosquita muerta: dirigió la excelente comedia romántica «(500) días juntos» y algún capítulo de la serie cómica «The Office».

Pese a que el protagonista gasta disfraz, en una cinta así también es fundamental el actor. El último grito en superhéroes arácnidos son los tipos normales, tirando a listos y sin musculitos, como Tobey Maguire. Andrew Garfield, famoso por su papel de cofundador de Facebook, ni siquiera tiene que cambiar de registro, piruetas aparte. Vuelve a hacer de chico sensible con talento, sigue trabajando en la red (algo menos social que la de David Fincher), se convierte en alguien muy poderoso y se ve amenazado por otro aún más fuerte y con menos escrúpulos.

«The Amazing Spider-Man» no tiene diálogos de Sorkin, pero el espectador sin prejuicios podrá disfrutar de la parte menos saltimbanqui. El esforzado lado emocional del futuro héroe tiene cierto sabor a déjà vu, incluido el inevitable picotazo, pero la historia contiene las suficientes variantes para resultar amena y unos secundarios estupendos (Martin Sheen, Scott Campbell, Sally Field...). El toque romántico lo aporta Emma Stone, una chica de la que es más fácil encariñarse que caer enamorado.

En cuanto a los saltos, están rodados con suficiencia técnica, por supuesto, aunque los amantes del género pueden quedarse con hambre. Un consejo final: aparten cuanto antes de sus mentes la imagen del malo en calzoncillos. A Rhys Ifans, buen actor, «Notting Hill» lo dejó marcado.

«CARMINA O REVIENTA» ****

O. R. MARCHANTE

Sorprendente modo de mirar, impresionante retrato, asombrosa película esta que firma el repentino e insólito Paco León. Se ve el reflejo cóncavo, distorsionado, de una mujer, Carmina (su madre), y uno piensa en clave valleinclanesca: es el espejo deformante. Al poco se tiene la certeza de que el espejo no es cóncavo sino plano y real y que la concavidad, la distorsión, la tiene en su esencia el personaje, sus circunstancias, el ambiente...

La cámara de Paco León es pura primicia y su narrativa, un acontecimiento: se cisca en la línea que separa la ficción del documento, y se expone (o lo parece) a un imprevisto e imparable cruce entre sus personajes y sus actores, a los cuales no les impone un diálogo sino una situación, y son ellos, personajes o actores, los que sacan de su interior las palabras, ¡y qué palabras! El tú a tú entre Carmina Barrios y la cámara te obliga a una imposible decisión: partirte de risa o partirte en dos. En cualquier caso, risa helada. Hay momentos en los que el actor Paco Casaus, supuesto marido de Carmina, dantesco, te manda directo y sin Virgilio al infierno para que te carcajees de Lucifer, con el contrapunto desgarrado y tierno de María León. «Carmina o revienta» es la obra de alguien con el mayor de los talentos, que es el de saberse y sabernos.

«LA DELICADEZA» ***

O. R. MARCHANTE

Audrey Tautou es al cine francés lo que los bistró a su gastronomía, la sencillez y la elegancia con su terracita a la calle por si asoma un rayo de sol. Desde que se convirtió en Amélie Poulain, Tautou es el centro absoluto de las películas en las que aparece, y en ésta, también. Por eso es un signo de rareza (uno de los muchos de este film romántico al revés) que la desplace de ese centro un personaje anodino y transparente que interpreta de modo muy, muy raro el actor François Damiens, y que voltea hasta lo entrañable lo que parecía una película romántica más.

La historia es aparentemente vulgar: gran historia de amor, que se trunca y que da paso a una pequeña historia de amor; pero desintegra esa sospechada vulgaridad el hecho de que nunca toma el camino previsto: los directores, David y Stephan Foenkinos (basándose en una novela del primero), construyen una historia en la que se sortea continuamente lo manido, y que mezcla puntos de vista, sentimientos, ensoñaciones y humor nórdico (sea eso lo que sea) para modelar una delicada vuelta a la ilusión. Como «Azul», digamos, pero con irisaciones rosa pálido.

«EL SECRETO DE LOS 24 ESCALONES» 0

J. C.

Si la semana pasada le echábamos un benévolo capote a la despiporrante «Dylan Dog», este viernes no podemos por menos que pasmarnos ante una película tan inaudita como un dodo con monóculo y traje de buzo. La verdad es que nos temíamos lo peor recordando la anterior obra de Santiago Lapeira, «E.S.O.», pero es que ESTO supera cualquier expectativa y mala sombra, teletransportándonos a los títulos más oscuros de la Fantastic Factory, así como a algunos intentos patéticos de aunar thriller sobrenatural con amoríos juveniles (aunque «Tuno negro» es Kubrick al lado de lo que nos ocupa).

Resumiendo: un argumento zarrapastroso donde entran en colisión excursionistas, templarios, medallas perdidas, pergaminos y cementerios (solo falta el electricista del Códice Calixtino); una puesta en escena, más que telefilmera, fotonovelera; y unos actores con menor capacidad de expresar emociones que unas pantuflas playeras. Solo se salva la bonita fotografía montañosa, la valentía para estrenarla y que dura poquito. ¡Empieza la carrera para los premios YoGa!