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La ciudad de las luces (apagadas)

FEDERICO MARÍN BELLÓN
Actualizado
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Romain Duris se convirtió en un rostro casi conocido para el público español con dos títulos anteriores de Cédric Kaplisch, la deliciosa «Una casa de locos», y su secuela «Las muñecas rusas». (Sus otras colaboraciones son menos populares). El cambio de registro sorprenderá a quienes esperen volver a ver a aquellos estudiantes Erasmus. El protagonista es ahora un bailarín varado por una grave enfermedad. Necesita un trasplante de corazón para tener alguna oportunidad de seguir vivo. Avistar la muerte cambia irremediablemente su percepción de todas las cosas. Incluso en estos tiempos en los que nada cuesta tanto como ponerse en el lugar del otro, es fácil comprender su punto de vista. Lo que no consigue Kaplisch es que el espectador también lo comparta. Ni el suyo, ni ninguno de los otros fragmentos de estas vidas cruzadas, pero no iluminadas. «Se podría pensar que estas personas no tienen nada de especial, pero para cada uno de ellos su vida es única», dice el realizador, que empezó de electricista, tiene gracia. Para cada uno de ellos, sí, pero ¿qué pasa con el público?