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Bradley Cooper: «Lady Gaga fue una completa revelación»

El intérprete salta a la dirección con «Ha nacido una estrella», una nueva versión de la película de 1976 que protagoniza junto a la cantante

Lady Gaga y Bradley Cooper
Lady Gaga y Bradley Cooper
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Convencido por Robert De Niro, Bradley Cooper aceptó la invitación al Festival Internacional de Cine de Tribeca para hablar sobre su carrera y el nuevo trabajo como director: una nueva versión del superéxito «Ha nacido una estrella», que se estrena el cinco de octubre en Estados Unidos y que antes pasará por el festival de Venecia y que clausurará la sección Perlak en el de San Sebastián. Es la primera vez que el intérprete se sienta detrás de las cámaras, y lo hace en una obra que, además, le ha exigido un gran esfuerzo como actor y que le ha llevado a compartir protagonismo con Lady Gaga.

P - ¿Por qué ha decidido cruzar al otro lado de la cámara y convertirse en director de cine?

R - He tenido el honor de trabajar con directores increíbles como David O’Russell, Clint Eastwood y Todd Phillips, pero jamás se me hubiera ocurrido dirigir ninguna de esas películas en las que yo estuve. Aun así, siempre he querido hacer algo diferente de la actuación, siempre he tenido esa obsesión por contar una historia y pensar en cómo filmarla.

P - ¿Y por qué ha elegido hacer una nueva versión de «Nace Una Estrella»? La historia ya se había convertido en un clásico con Barbra Streisand...

R - En realidad, Clint Eastwood iba a ser el director. Pensábamos filmarla juntos, pero entonces me pareció que yo era demasiado joven y no me parecía que pudiera ser la persona correcta. Fue algo que no pude sacarme de la cabeza. Pasaba el tiempo imaginando la película en mi cabeza y soñaba con el tema continuamente. Además, la gente se cansaba de decirme que yo tenía que dirigir porque me escuchaban hablar sobre esa posibilidad. Sabía que tenía que hacerlo, aunque fracasara en el intento. Sabía que tenía que intentarlo al menos. Y terminó encantándome.

P - Se estrena como director en una película donde la música es fundamental

R - Si hay algo donde no te puedes esconder es en la música, cantando. Para mí, la mejor forma de expresar amor es con la música y sabía que si podía conseguirlo, en cierta forma podía llegar a ser muy, pero que muy especial. He tardado mucho en editar esta película que se suponía que iba a estrenar en mayo y que finalmente se estrenará en octubre. Espero poder seguir dirigiendo cine porque realmente lo amo.

P - ¿Cuánto tiempo tardaron en filmar esta película?

R - En total, el rodaje nos llevó 42 días; pero la preparación duró tres años.

P - ¿Es Lady Gaga mejor que Barbra Streisand?

R - Tengo que decir que Lady Gaga fue una completa revelación. Tampoco quiero contar demasiado, porque tengo miedo de que la gente odie la película, pero a mí me encantó. Realmente me encantó. Desde el principio, ella fue la que me dijo que quería confiar en mí para ofrecer una actuación totalmente honesta, porque ella nunca antes había trabajado en cine. Y me dijo: «Voy a convertirte en un músico de verdad, porque quiero cantar todas las canciones en vivo».

P - ¿Y qué le dijo?

R - Por supuesto, yo me negué al principio, pero ella insistió diciendo que era la única forma en la que iba a trabajar. Me dijo: «No soporto cuando veo una película que tiene música y darme cuenta de que está programada y que la gente solamente está moviendo los labios». Y tiene razón. Me dio pánico, pero confié totalmente en ella.

P - ¿Y ha logrado convertirle en un verdadero músico?

R - Me pasé un año y medio recibiendo clases de canto y trabajando en la idea de cantar en público frente a extraños. Una de las cosas que más me gusta de la película es que filmamos todo desde el escenario y fuimos a verdaderos conciertos cerrados y a estadios donde incluso filmamos 4 o 5 minutos. Estuvimos en Stagecoach, donde pude cantar enfrente de 20.000 personas. También subí al escenario de Glastonbury, que es uno de los festivales de música al aire libre más importantes del mundo. Y yo estuve ahí, en ese escenario piramidal delante de 80.000 personas.

P - ¿Le han influido los cineastas con los que ha trabajado a la hora de dirigir?

R - Sí. Me acuerdo de que había estado viendo una entrevista a Mike Nichols antes de su muerte donde él hablaba de su primera película, que fue «¿Quién teme a Virginia Woolf?». Creo que él antes había sido actor y cuando habló me di cuenta que dirigir es tal como actuar: te preparas y te preparas pero en el momento de filmar hay que tirarlo todo a la basura. Y hoy estoy contento de haberlo visto, porque sentí que él me había dado permiso para dirigir mi película. Lo había visto el día anterior justo antes de empezar el rodaje. Yo sé que soy bueno como actor, que actuando en general puedo hacer un buen trabajo, y aquella entrevista es algo que me tomé muy en serio. También me inspiró trabajar con David O’Russell, porque constantemente me explicaba lo que pasaba alrededor. Y puedo decirte que me robé una página de su libro para mí película.

P - ¿Ha cambiado su visión de la interpretación el hecho de dirigir una película?

R - Definitivamente. Creo que cualquier tarea que involucre algo que nada tenga que ver con la actuación siempre me mejora como actor. Como director hay muchas otras cosas en las que piensas sobre la actuación que yo había olvidado. Todo resultó muy emocionante, porque mantuve el factor sorpresa todo el tiempo.

P - ¿Al principio de su carrera imaginaba que se iba a convertir en una verdadera estrella de cine?

R - El cine fue una gran parte de mi educación y yo siempre pensé que quería ser parte de ese mundo, pero la idea de lograrlo me aterrorizaba. Tenía miedo de hablar frente a la gente cuando era joven porque era muy tímido. Mis ambiciones nacieron al querer conquistar esos miedos para poder ser parte de esta comunidad que cuenta tan buenas historias.

P - ¿Cómo ha cambiado su carrera a lo largo de los años?

R - Me acuerdo los primeros 10 años de trabajo, cuando yo pensaba que había que ser natural frente a una cámara con los diálogos de un guion. Me preguntaba si podía respirar y hablar de una forma auténtica. Me pareció que lo estaba haciendo, pero tampoco iba demasiado lejos, ni me atrevía a pisar lugares que dieran miedo ni aceptaba ciertos personajes que fueran lo opuesto de mí o que hablaran de forma diferente. Hace poco tuve la verdadera oportunidad de hacerlo con el rodaje de «El francotirador». Más allá de ser un hombre y tener la misma edad y el mismo número de pie, sabía que no tenía nada que ver con el personaje de Chris Kyle. Ahí sí que no supe dónde empezar.

P - ¿Hay alguna razón por la que se negaría a filmar una película?

R - Le comenté a Clint Eastwood, por esa misma película, que si no lograba encontrar una forma de creer que yo podía ser como Chris Kyle, no iba a poder filmar la película. Es algo que nunca me puede faltar.

P - Me imagino que esos personajes llevan un largo proceso de preparación...

R - Tardé un año en preparar «El francotirador». Y el personaje de «Ha nacido una estrella» me costó mucho más tiempo, porque era todavía más diferente. Fueron tres años. A lo mejor con el próximo tardo diez años. Tampoco sé lo que se necesita para llegar hasta un lugar donde creas que eres realmente cierto personaje… Con cada caso es totalmente diferente. A medida que voy creciendo descubro que la voz es lo más importante para identificarme con papel. En ese sentido descubrí que se puede trabajar mejor porque el cambio es mucho más orgánico y genera más energía que nada.

P - ¿Le queda algún personaje en particular que haya querido interpretar y todavía no haya tenido la oportunidad?

R - Es gracioso que me lo preguntes, porque inmediatamente se me vienen a la cabeza seis personajes que tengo pensado hacer desde siempre, desde que era muy joven. Pude hacer muchos de ellos, pero hay uno en particular que siempre he querido hacer como actor. Y hace unas semanas, surgió la oportunidad de una película donde a lo mejor puedo interpretar a ese personaje, aunque no quiero decirlo porque soy muy supersticioso. Pero lograrlo sería maravilloso.

P - Ha hecho tres películas con Robert De Niro... ¿Cómo fue su primer encuentro con él?

R - Robert De Niro me cambió la vida. Es alguien que me impactó de una forma muy extraña que él nunca supo. La primera vez fue cuando yo todavía era un estudiante en Nueva York en el Actors Studio y él se había presentado en una de esas entrevistas encima del escenario. Yo pude plantear una pregunta porque estaba entre el público, aterrorizado porque me parecía que la pregunta iba a ser muy extraña. Era sobre «Despertares». Le pregunté si la forma de reaccionar cuando ya no sentía los efectos de las drogas figuraba realmente en el guion. Y cuando él me dijo que había sido una buena pregunta, fue como si hubiera sentido una bala en mi estómago. Era algo que no le había dicho a nadie. Recuerdo que pedí la grabación y se la mostré a todo el mundo porque Robert De Niro había dicho que yo le había planteado una buena pregunta. No te miento: ese elogio me hizo soportar otros tres años muriéndome de hambre como actor.

P - ¿Llegó a contarle aquella historia alguna vez?

R - Sí, sí. Lo volví a ver en Nueva York mientras él estaba filmando la película «Todos están bien». Yo había estado peleando por un papel que terminó haciendo Sam Rockwell, pero para mi audición yo me había grabado en un vídeo que milagrosamente llegó a sus manos y mi representante me llamó diciéndome: «Robert De Niro quiere conocerte». Yo no me lo podía creer. Lo fui a ver a una habitación en el hotel Bel Air. Fue en el año 2008. Solamente lo había visto en el cine. Y ese día me dijo: «No te van a dar el papel, pero quería que vinieras porque vi algo en tu actuación y quería decírtelo. Eso es todo. Dame un abrazo». Me abrazó y se fue. Después yo también fui parte del Jurado en el Festival de cine de Tribeca y cuando se lo conté, él se había olvidado por completo. Y me parece maravilloso porque él nunca se dio cuenta lo que había hecho. Me había cambiado la vida.

P - Y al final terminaron filmando cuatro películas juntos.

R - ¡Sí! La primera vez fue cuando Bob aceptó trabajar conmigo en la película «Sin límites». Obviamente era un sueño trabajar con él. Y aceptó. Y justo cuando filmamos «Sin límites» mi padre estaba muy enfermo y después falleció entre ese rodaje y la película «El lado bueno de las cosas». Y con esa cinta nos convertimos en muy amigos. Ahí pude decir tantas veces la palabra «papá» justo después que mi padre falleciera... Y pude decírsela a él.