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Los años 60 vuelven sin complejos

Casi treinta años después de que se estrenara «Grease», todos tenemos en la memoria a aquel seductor Danny Zucko, en la piel de John Travolta, que con sus movimientos de cadera volvía locas a las

RAQUEL RINCÓN. MADRID.
Actualizado
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Casi treinta años después de que se estrenara «Grease», todos tenemos en la memoria a aquel seductor Danny Zucko, en la piel de John Travolta, que con sus movimientos de cadera volvía locas a las jovencitas. Ahora, Travolta, que hace poco confesó que como mujer era «bastante fácil», vuelve con otro musical, «Hairspray», en el que de nuevo menea su cuerpo pero, esta vez, al ritmo de los 60, con unos cuantos kilos de más y ataviado -por imposible que parezca- de fémina al grito de «¡Que se aparte la Lollobrigida!». Y es que aunque parecía que el género había perdido su fuelle tras los éxitos de «Dreamgirls» o «Chicago», el oscarizado actor da vida a Edna Turnblad, una enorme y entrañable madre -la película original y el montaje teatral de Broadway exigen un intérprete masculino para el papel- que ve con miedo como su hija Tracy -también con un físico alejado de todos los cánones- hará lo posible por bailar en el programa televisivo de moda, donde no sólo podrá conocer al chico de sus sueños, sino luchar por la integración de una población negra que en el Baltimore de los 60 estaba discriminada.

El filme se basa en la película que John Waters estrenó en 1988 y que más tarde pasaría a ser un musical de éxito en Broadway. Sin embargo, su director, Adam Shankman -también coreógrafo- («Doce fuera de casa» o «Se montó la gorda»), da rienda suelta a sus dotes de bailarín y la reinterpreta para adaptarla no sólo a los espectadores del siglo XXI, sino a un nuevo y completo reparto que constituye el mejor aliciente de «Hairspray». A John Travolta se unen en esta aventura musical una renovada Michelle Pfeiffer -con un papel de mala-seductora que le va como anillo al dedo-, la voz arrolladora de Queen Latifah o el delicioso humor de Christopher Walken, que da vida al padre de Tracy.

Preestreno en Madrid

Junto al grupo de «estrellas veteranas» pisa fuerte una nueva generación entre los que destacan la joven debutante en el séptimo arte Nikky Blonsky -en el papel de Tracy- y Zac Efron, que después de convertirse en el seductor que deslumbró a las adolescentes en la película «High School Musical», sorprende ahora con el papel de un atractivo bailarín que hará las delicias de Tracy.

Ambos han visitado esta semana la capital, donde no sólo acudieron a la premi_re española del filme, sino que aprovecharon para revelar cómo habían vivido su participación en «Hairspray». La pareja se mostró encantada de actuar en un musical: «Me apasiona la magia de clásicos que te hacen sentir bien como «Mary Poppins» o «Sonrisas y lágrimas»», aseguró Zac; a lo que su ilusionada compañera añadió: «A mí me encantan los actores como Julie Andrews, pero hay que reconocer que hoy también se escriben cosas estupendas y que lo importante, más allá de la época, es la música».

La historia de ambos, pero sobre todo la de Nikky, como sucede en el filme, es de lucha y superación de los complejos: «Con 15 años fui a ver el musical de Brodway y me encontré con Tracy, que también era distinta, sentí mucha empatía con ella y fue entonces cuando decidí que algún día haría ese papel. Después me presenté por primera vez a un casting y hoy puedo decir que «Hairspray» me ha cambiado la vida». Y es que el personaje de Tracy, a través de extravagantes vestidos y míticas canciones como «Good morning Baltimore» o «You can´t stop the beat», lucha por conseguir cambiar una sociedad que no acepta lo diferente. «Es una persona extraordinaria que no tiene miedo, y eso me ha enseñado a tener más empuje para conseguir las cosas», dijo Nikky.

Ambos aseguran tener los mismos valores, a pesar de la fulgurante fama que han alcanzado, y reconocen que tener al lado a actores con gran experiencia ha sido sin duda un gran aliciente. «De pequeña había visto todas las películas de Travolta, y cuanto me enteré de su papel en «Hairspray» fue la guinda del pastel. Recuerdo el momento en que John, vestido de mujer, me abrió los brazos y me dijo: «¡Soy tu mami!»», rememoró ente risas Nikky.

Zac, más tímido, admitió que al principio se sintió «cohibido, sobre todo cuando estábamos todos en la mesa leyendo el guión. Pero después, cuando me di cuenta de que eran gente estupenda, aprendí que para triunfar en este negocio, aparte de tener talento, hay que ser una persona gentil».

Dulces «sixties»

La década del rock and roll es sin duda la otra gran protagonista del filme, y los guiños humorísticos hacia esta época son constantes. Desde referencias al «pelo tieso de Jackie Kennedy» o la mítica serie «Lassie», hasta el posible montaje de la llegada del hombre a la Luna o las «escuchas de Hoover»; todo indica que el mundo estaba cambiando, salvo por ciertas escenas como la que muestra al director de una televisión gritando a Tracy: «¡Detengan a esa gorda comunista!». Para Zac fue estupenda esa vuelta al pasado, «porque mi madre creció en los 60 y a mí siempre me parecía que lo que bailaba era muy antiguo; y ahora resulta que lo volvemos a poner de moda. Además, creo que en EE.UU. fue una época de grandes cambios y es gratificante mostrar a la gente joven cómo era aquel entonces».

Ambos poseen ahora nuevos proyectos, como la tercera entrega de «High School Musical» que realizará Zac, o el filme «Herald» que Nikky estrena este verano. Pero hasta entonces, podrán verlos entre piruetas y un mar de laca en «Hairspray». Y sentirán al salir del cine, como si fueran Gene Kelly en «Cantando bajo la lluvia», que los pies se mueven solos. Bienvenidos a los 60, cuando la vida era ritmo.