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Almodóvar hace historia al competir por los Oscar al mejor director y al mejor guión

Almodóvar, sobre el póster de la película, ayer en el Círculo de BB.AA.IGNACIO GIL
MADRID. TULIO DEMICHELI
Actualizado
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«Estaba yo con las pestañas pegadas a la televisión y, al oírlo, salí disparado hacia atrás -como en un cómic- y caí en un sillón. Me levanté, corrí a la ventana para respirar un poco y me eché a llorar de la emoción», así contaba ayer Pedro Almodóvar -acelerado, aún sin sobreponerse al sofocón de saberse candidato a los Oscar por partida doble- cómo había recibido la noticia en su casa. «Obtener dos nominaciones en las categorías más importantes es algo insólito, histórico, y me ha tocado a mí... con todos, con el cine español, con los lunes al sol, los martes, con todos los días al sol. Así que les dedico este momento a todos en este país».

Dedicado a Joseba Pagazaurtundua

A todos, y muy especialmente a Joseba Pagazaurtundua, el policía municipal asesinado por ETA en Andoain: «No sé si su muerte ha sido en vano. No entiendo la muerte. Ni la muerte de este hombre ni la de ningún otro. Si es posible que en un momento así se les pudiera hacer llegar -a su hermana, a su familia- alguna alegría, yo les ofrezco ésta», afirmó el cineasta, tras recordar que él ya había mostrado su postura contra la guerra y la violencia en Los Ángeles «donde es más difícil hablar y donde fui muy aplaudido». En fin, el cineasta estuvo cañero con el Gobierno y la televisión pública, y señaló que «los españoles estamos despertando».

Flanqueado por su hermano Agustín, al que considera «coprotagonista» de sus éxitos, y por los actores Geraldine Chaplin y Javier Cámara, Almodóvar, como buen matador, toreó las embestidas a la hora de pillarle en hipotéticas rivalidades: «Yo ya le pedí perdón a... Martin Scorsese. No, no ha habido ninguna rivalidad. Las dos películas competían... La última persona con la que hablé antes de que comenzara la transmisión de las nominaciones fue Fernando León; y decidimos que si había doble presencia del cine español en los Oscar, compartiríamos este momento. Ahora bien -añadió más adelante- si lo que me queréis preguntar es si la Academia de Cine se ha equivocado, dejaos de rodeos». Y así fue.

«¡Cómo sois! -se quejó, coqueto, el cineasta-. Estoy haciendo el ejercicio de dirigir una rueda de prensa y os dejáis... (risas) La Academia eligió «Los lunes al sol» porque quería que fuera a los Oscar. Esta decisión ha estado refrendada, porque ha sido un fenómeno social y mediático, y no he visto que nadie estuviera en contra. Otra cosa muy distinta es que yo en mi habitación, a solas con mi hermano, hubiera dicho: «Me habría gustado...». ¡Anda, como a Garci, que también habrá dicho: «Me hubiera gustado que fuera la mía». Y esto no implica ningún reproche a la Academia. Aunque claro, el tiempo ha decidido que la Academia de Hollywood escogiera «Hable con ella» para competir en dos categorías. Entonces, puede decirse que nuestra Academia sí se ha equivocado, pero no por enviar «Los lunes al sol». En todo caso, ha sido un error democrático».

«Hubiera cambiado dos por tres»

¿Hubiera cambiado el director manchego estas dos nominaciones por la de película de habla no inglesa?

-Sí, hubiera cambiado dos por tres.

En fin, no sabe Almodóvar si podrá hacer una promoción larga en Los Ángeles, porque está preparando el rodaje de su próxima película. En cualquier caso, esas «campañas consisten en estar allí, ser encantador e ir a muchas fiestas. Se besan muchos pómulos y te besan mucho las mejillas. Van gentes como George Clooney, como Nicole Kidman... A mí me encantaría rajar con ella, porque soy el padre de la novia de su marido». En cualquier caso, allí se siente «un intruso como lo era Claudine Colbert en «Medianoche» Yo no pertenezco a ese mundo, ni a su cultura. Soy un intruso como lo es todo invitado».

-¿Ha cambiado Hollywood con el cine de Pedro Almodóvar?

-Para ellos, antes yo era un «enfant terrible», un provocador... Pero Hollywood ha madurado conmigo, hemos madurado mucho juntos. La verdad es que la «standing ovation» (ovación de pie) que me brindaron en la entrega de los Globos expresaba que allí había necesidad de decirme: «La película nos ha robado el corazón»».