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La sentida carta de una amiga de Paloma Tortajada por su muerte: «¡Qué faena me has hecho!»

Una compañera de la fallecida Paloma Tortajada relata su lucha contra el cáncer y se despide de la periodista con esta carta en COPE

La fallecida Paloma Tortajada
La fallecida Paloma Tortajada - COPE
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La periodista Paloma Tortajada, una de las voces más reconocibles de la radio española, murió este jueves a los 49 años víctima de un cáncer. Desde el año 2013, la locutora aragonesa formaba parte del equipo de «Las mañanas» de COPE, donde ha trabajado mano a mano con Ernesto Sáenz de Buruaga, Ángel Expósito y Carlos Herrera.

«Soy una enamorada del periodismo. O, mejor dicho, de la radio desde niña. Desde que tengo uso de razón recuerdo el sonido de la radio sonando en cada rincón de la casa de mis padres», llegó a decir la periodista sobre su profesión. La pasión de Paloma Tortajada por el medio radiofónico la llevó a cumplir su sueño desde bien joven cuando, tras terminar la carrera de Ciencias de la Información en la Universidad del País Vasco, comenzó a trabajar en Radio Popular de Zaragoza (hoy Cope Zaragoza).

«Es una 'Agustina de Aragón' de la información, es mucho mejor periodista que yo», afirmó Carlos Herrera durante un reportaje que la televisión aragonesa dedicó a Paloma Tortajada.

La noticia de su muerte dejó a todos sus compañeros desolados. Una de ellas, Ana Luis Pombo, ha relatado en COPE sus sentimientos tras la muerte de Paloma Tortajada bajo el título «¡Qué faena me has hecho, querida Paloma!». Este es el texto íntegro publicado por COPE:

Las dos nos hemos encontrado, hace meses, luchando con toda la fuerza de nuestra cabeza y nuestro corazón, en el mismo frente contra un bicho inesperado y cruel.

Hemos compartido muchas veces nuestras dudas, nuestros miedos... y nos hemos recomendado mutuamente las armas que nos estaban permitiendo mantener al bicho al otro lado del foso de nuestra fortaleza. Nuestras ganas de vivir junto con el deseo y la convicción de que éramos lo bastante fuertes para soportar las embestidas del bicho maldito eran esas armas que creíamos infalibles. Hoy, duele y cuesta imaginar los amaneceres en los pasillos de la radio sin tu sonrisa y tu alegría y la cadencia firme y segura de tus pasos, taconeando fuerte del estudio a la redacción.

Duele la certeza de saber que tú, tan llena de vida, con tantos proyectos y cosas por hacer, andarás ahora otros pasillos; que con tus ojos rebosantes de inteligencia, estarás empapándote de otra realidad para contarla allá donde estés, porque contar lo que veías, es lo que más te gustaba del mundo. Pero, pensándolo bien, ¡qué faena me has hecho, querida Paloma!.

Hoy, desde mi particular frente de lucha, viendo cómo el bicho te ha ganado la guerra después de que lo hubieras vencido en tantas batallas, se me ocurre que nuestras armas, esas que creíamos infalibles, no siempre lo son tanto contra ese invitado indeseado que se cuela, a traición en nuestras vidas, pero me consuela y anima el saber que esas armas nos han permitido a ti, a mí, a tantos, sumar prórrogas a nuestras vidas, así que yo, en tu memoria y contigo en el recuerdo, mantendré alto el pendón de los luchadores incansables contra el enemigo, con la esperanza de que quienes seguimos en la lucha, sigamos manteniéndolo arrinconado, al otro lado de los cimientos de nuestras vidas y le recordaré al maldito, despiadado y cruel bicho que nosotros somos más fuertes y que aunque él se crea vencedor por haber apagado la luz de tus ojos y tu sonrisa, se equivoca porque tú le has ganado definitivamente la guerra porque aunque te haya robado la vida, él murió contigo. ¡Hasta siempre, querida Paloma! ¡Buen viaje!