Tren de Arganda con su locomotora «Aliva nº4» de 1926
Tren de Arganda con su locomotora «Aliva nº4» de 1926 - C. I. F.
Con niños

El tren de Arganda vuelve a las vías con su máquina de vapor de 1926

La histórica máquina regresa a la vía del apeadero madrileño tras una laboriosa restauración que se ha prolongado durante años

MADRIDActualizado:

El Centro de Iniciativas Ferroviarias de Madrid estrena, este domingo 5 de marzo, una nueva temporada de trayectos a bordo de su histórico tren. En esta ocasión, lo hacen con una nueva atracción: su locomotora de vapor «Aliva nº 4». La máquina, de 1926, regresa a la vía del apeadero madrileño tras una laboriosa restauración que se ha prolongado durante años y que, según informan, han devuelto el esplendor con el que salió de la factoría de Orenstein & Koppel en Alemania hace nueve décadas.

La locomotora, que perteneció a la Real Compañía Asturiana de minería, espera salir todos los domingos hasta el 17 de diciembre. Realizará cuatro salidas: a las 10, las 11, las 12 y las 13 horas.

Quienes se acerquen hasta Arganda tendrán la oportunidad de recorrer el único tramo preservado del desaparecido Ferrocarril del Tajuña. Esta asociación logró recuperar hace 20 años parte de la vía estrecha que comenzó a funcionar a finales del siglo XIX. Son cuatro kilómetros que discurren por un paisaje de singular belleza. Entre otros atractivos, el tren pasa por un puente metálico sobre el río Jarama y permite ver el viejo edificio de la estación de La Poveda.

La historia de este ferrocarril se remonta a 1886 y se hizo célebre por el dicho popular: «El tren de Arganda pita más que anda». La frase, que hace referencia a la lentitud de este convoy de pasajeros y mercancías que unía Madrid con el sureste de la región, es alguna de las muchas curiosidades que esta asociación sin ánimo de lucro explica a quienes se acercan a vivir esta experiencia.

El Ferrocarril del Tajuña partía de la desaparecida estación del Niño Jesús –en Retiro, muy cerca del hospital infantil homónimo– y circulaba por Vicálvaro, camino de La Poveda. Estuvo en funcionamiento hasta 1954, cuando cerró su servicio de pasajeros. Después fue perdiendo sentido como transporte para mercancías y cayó en el más absoluto olvido. Parte de su trazado –de vía estrecha de un metro de ancho– fue aprovechado por la red de Metro para la ampliación de la línea 9 hacia Arganda del Rey. Otro de sus tramos fue comprado por la cementera Portland-Valderribas para ubicar sus talleres y oficinas.

El Centro de Iniciativas Ferroviarias, que lleva el sobrenombre de «Vapor Madrid», trabaja desde 1987 con el objetivo de poner en valor este trazado histórico y ha logrado reparar y devolver a la vida locomotoras y vagones únicos a punto de ser desguazados. En 1994 lograron poner en marcha la primera de sus máquinas a vapor, «Arganda», rescatada de una chatarrería de La Felguera (Asturias) antes de ser troceada.

En 2001, consiguieron el reconocimiento como tren turístico de vapor. Desde entonces, joyas como el coche salón de madera «AS1» de 1901 –frecuentado en su época por el Conde de Romanones– han vuelto a la vida. Un viaje al pasado que regresará hoy con el sonido del silbato de salida y el banderín en alto del factor.

Reservas por correo electrónico en reservas@vapormadrid.com (límite de reservas por correo electrónico: 19 horas del sábado. Se contestarán todos los correos a partir de las 16 horas). Por teléfono, en el 630 336 840 (horario de reservas por teléfono: de lunes a viernes, de 10 a 19 horas. Se puede obtener el billete directamente en la taquilla de la estación, en horario de apertura, de 10:30 a 12:55 horas. El precio del billete por persona mayor de 3 años cumplidos, ida y vuelta es de 5 euros.