Montaje de la exposición «Warhol. El arte mecánico» en CaixaForum Madrid
Montaje de la exposición «Warhol. El arte mecánico» en CaixaForum Madrid - OBRA SOCIAL LA CAIXA
Exposición

El lado mecánico de Andy Warhol llega a Madrid

CaixaForum estrena el próximo jueves una gran retrospectiva dedicada al mito del arte pop y a sus obras más icónicas

MADRIDActualizado:

La primera y única vez que Andy Warhol visitó Madrid para exponer sus obras obtuvo el éxito que cabía esperar. Fue en plena Movida madrileña, en 1983. Ayudó el gran revuelo que suscitó su paso de nueve días por la capital entre las celebridades pop de la época –Almodóvar, Alaska o Fabio McNamara, entre otros artistas, empresarios y aristócratas–. Las visitas a su muestra «Pistolas, cuchillos y cruces» en la galería de Fernando Vijande fueron numerosas, a pesar de las 100 pesetas que costaba la entrada.

La crónica de aquella primera visita a España, recogida en las páginas de ABC, no reflejó un gran entusiasmo del artista. «¿Por qué ha elegido Madrid para dar a conocer su último arte?», le preguntaron. Su respuesta fue: «Porque estaba desesperado». Sin embargo, la memoria cultural madrileña recuerda siempre aquellos días como algo mítico.

Treinta y cuatro años después y coincidiendo con las tres décadas de su fallecimiento en 1987, el espacio expositivo de CaixaForum vuelve a poner el foco en el mito del arte Pop con la muestra «Warhol. El arte mecánico». La exposición, que abrirá sus puertas este jueves, está centrada en su producción artística más reconocida y popular, aquella en la que utilizó todo tipo de técnicas y de máquinas.

La serigrafía, la grabadora de vídeo, la estampación se convirtieron en herramientas para concebir sus obras más icónicas. «Todas con patrones productivos que él mismo definió como propios de una cadena de montaje», explican los organizadores de esta gran retrospectiva, que ya ha pasado por Barcelona con un gran éxito.

Comisariada por José Lebrero Stals, director artístico del Museo Picasso de Málaga –organizador de la muestra junto con la Obra Social «la Caixa»– la exposición pretende, además, dar a conocer su complejidad creativa a una nueva generación de público. El artista creó un género insólito basado en transformar productos de consumo y retratos de artistas en «mercancía cultural».

La muestra acoge la serie «Campbell’s Soup Cans I», de 1968
La muestra acoge la serie «Campbell’s Soup Cans I», de 1968-O. S. LA CAIXA

«Ese arte mecánico, aparentemente impersonal, niega cínicamente toda carga espiritual intencionada. El silencio nihilista de Warhol es, de hecho, uno de los factores que dan altura poética a su trabajo», explican desde CaixaForum sobre el complicado y polémico artista.

Quizá la obra más icónica de este tipo de trabajos sea la serie sobre las sopas Campbell’s, que se podrá ver en Madrid junto a las serigrafías de Marilyn Monroe. Ese «arte mecánico» incluye también los ejemplos más emblemáticos y universales del mundo creado por Warhol entre pinturas, esculturas, dibujos, instalaciones, libros del artista, películas, portadas de discos, pósteres, revistas –incluida la suya propia, «Interview»–, objetos y material fotográfico.

El empresario cultural

Esa línea, cuyo punto de partida fue la «Silver Factory» –el laboratorio cultural experimental que creó ex profeso–, supuso su consagración como empresario cultural. Warhol, fue el pintor de retratos de famosos por excelencia en los años 70 y 80. Aceptó todo tipo de encargos comerciales hasta su muerte. Alguno de ellos en España, como la portada del disco «Made in Spain» de Miguel Bosé, también en 1983. Los Rolling Stones, Jean-Michel Basquiat, Marcel Duchamp o David Bowie recurrieron a sus servicios.

La exposición, que se quedará en Madrid hasta el próximo 6 de mayo, estará acompañada por un programa de actividades paralelas en CaixaForum. El miércoles a las 19.30 horas, un día antes de su apertura al público, Lebrero Stals dará una conferencia sobre «El dulce abismo del arte mecánico». En marzo, se proyectarán películas y documentales relacionados con los «álter ego de Warhol».