Media Ración, en la calle Beneficencia, 15 de Madrid
Media Ración, en la calle Beneficencia, 15 de Madrid - MEDIA RACIÓN
Crítica

Media Ración: sólida cocina tradicional

Detrás están los propietarios de Cuenllas, uno de los clásicos de la gastronomía madrileña, funcionando desde 1939 en Ferraz

MADRIDActualizado:

En la zona del hotel Urso que el año pasado sirvió de escenario para acoger a una serie de cocineros de toda España, en ese modelo que los modernos llaman «pop up» y que podemos traducir fácilmente por espacios efímeros, se ha asentado desde hace unas semanas un restaurante que no tiene intención alguna de ser efímero y sí de consolidarse en Madrid. Se llama Media Ración y detrás están los propietarios de Cuenllas, uno de los clásicos de la gastronomía madrileña, funcionando desde 1939 en la calle de Ferraz con tienda de productos gourmet y con una barra que es referencia a la hora del tapeo y de disfrutar de los vinos por copas. Ahora llegan a este local, dividido en dos zonas bien diferenciadas. A la derecha una barra con taburetes y mesas altas, y a la izquierda el comedor. En las paredes productos típicos de las tiendas de ultramarinos y botellas de vino como homenaje a los orígenes de Cuenllas. Todo con un ambiente informal pero muy cuidado en sus detalles.

Media Ración supone también el reencuentro con un cocinero de primera, Antonio del Álamo, no siempre valorado como se merece. Lo recordarán por aquel restaurante llamado Dominus donde tenía como socio a Mateo Gelado, gran profesional de sala. Tras el cierre de esta casa volvimos a verle en la última etapa del desaparecido Aldaba. Ahora regresa a sus orígenes porque Del Álamo empezó su carrera en Cuenllas. Respondiendo al nombre del restaurante, las cantidades de los platos corresponden casi todas a medias raciones, con la idea de que se compartan. Lo importante es que encontramos una cocina tradicional bien sólida, elaborada buen producto. Y que se complementa con una excelente carta de vinos, no tanto por la cantidad como por la selección que se ha hecho y por sus precios.

En la barra se ofrecen conservas de calidad y raciones clásicas como una buena ensaladilla rusa (8 €), con la patata muy picada, pepinillo y mostaza, o logradas patatas bravas (6). Todas ellas se sirven también en el comedor. Antes de empezar, unos rilletes de aperitivo marcan la buena línea de la casa. El resto de la carta es breve, dividida en cuatro apartados. En el de "Verde" atención a la menestra de verduras, una de las especialidades del cocinero. Otra son los excelentes callos (12), que están en el capítulo "Clásicos de Cuenllas" junto a los soldaditos de Pavía (10) o el arroz cremoso de trufa y setas (14). Como guiso, muy buenas las alcachofas con almejas de Carril (13,50), que llevan jamón ibérico y un toque de azafrán. De los pescados nos gusta el tartar de carabineros (14). También la raya escabechada (13,50), bien trabajada, confirmando la buena técnica del cocinero, con un escabeche muy delicado. De las carnes, no acaban de convencernos las manitas de cerdo con anguila ahumada y puré de colinabo (14). Las patitas, rebozadas, impecables. Pero no casan con la anguila ahumada. Dos sabores, cada uno por su lado. Tampoco están redondos los ravioli de rabo de toro (11,50), un guiso al que le falta algo de intensidad a pesar del toque picante de la salsa.

Platos de Media Ración
Platos de Media Ración- MEDIA RACIÓN

Para terminar, atractiva la selección de quesos y postres (5) como la crema tostada o la tarta de limón que son un buen remate para una comida muy satisfactoria en líneas generales.

Lo mejor: Menestra, callos y guisos.

Precio medio: 40 €.

Calificación: 7.