Maria Arnal & Marcel Bagés: «Con este disco los conciertos son experiencias místicas, a ver cómo lo superamos»

El aclamado dúo catalán, que anuncia un giro hacia la electrónica en su nuevo disco, dará un recital hoy en el Auditorio al aire libre del Parque Lineal del Manzanares, dentro de los Veranos de la Villa

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El dúo catalán formado por la cantante Maria Arnal y el guitarrista Marcel Bagés lanzó el año pasado su primer disco «45 cerebros y 1 corazón» y desde entonces no ha dejado de recibir premios y buenas críticas, de ascender en las lista de radio y de llenar auditorios. Se trata de un trabajo dedicado a la memoria que rescata la tradición oral peninsular partiendo de grabaciones de campo, añadiendo además composiciones propias. Tras sus emocionantes conciertos del Teatro del Arte, el Parque de La Rosaleda o Joy Eslava, Maria Arnal i Marcel Bagés regresan a Madrid en el Auditorio al aire libre del Parque Lineal del Manzanares, dentro de los Veranos de la Villa (21h., entrada libre hasta completar aforo).

En Madrid se les quiere mucho, ¿lo han notado en sus últimas visitas?

(Maria Arnal) Las últimas han sido bestiales, especialmente Joy Eslava, donde agotamos las entradas con mes y medio de antelación. Fue uno de los mejores conciertos de la gira, sin duda. Nos gustó mucho dar un concierto con la gente de pie, tomando copas. En Barcelona nunca lo hemos hecho, allí el público siempre nos ha visto sentado.

¿Y todo el público fue respetuoso? ¿No hubo chácharas subidas de tono?

Nada, toda la sala en silencio total. Nos lo dijeron después, que habíamos tenido mucha suerte con eso.

Este éxito, supongo que en parte inesperado, le habrá cargado las pilas muchísimo al proyecto.

Sí, nos ha dado mucha confianza. Sí ha sido inesperado, pero la verdad es que hay mucho curro detrás, y aunque hay mucha gente que hace cosas maravillas y no funcionan, en nuestro caso teníamos también esa esperanza de que fuera bien recibido. Está siendo muy bonito.

¿Tienen identificadas las claves de su éxito? ¿O es un misterio?

Creo que más que el disco, lo que cautiva a la gente es el directo, que es donde se entiende más quiénes somos y qué hacemos. La gente que pueda tener prejuicios al escucharnos en disco, se queda descolocada al vernos en directo porque introducimos muchos cambios, una dinámica y una complejidad sonora y conceptual que es muy especial, muy nuestro. Otro elemento que yo veo es que no nada fácil encontrar un proyecto que aborde la música folclórica sin hacer un mero ejercicio de estilo, o con un enfoque más superficial. La complejidad, también a nivel emocional, ofrece elementos originales, que no se suelen ver.

Este concierto al aire libre, ¿les ofrece un buen marco para su directo?

Hemos tocado en tantos sitios que estamos acostumbrados a tood. Hemos actuado en festivales enormes como el Bilbao BBK Live o el Primavera Sound, en teatros, en castillos... Cada contexto ayuda a conectar con el público de una forma distinta.

Usted empezó a jugar con la voz desde muy pequeña, ¿verdad?

Exacto, pero nunca pensé que me podría dedicar a ello, porque cuando era pequeña iba a una escuela de música en la que la profesora era una auténtica gilipollas, muy autoritaria, y casi consiguió que me convenciera de que la música no me gustaba. Pero luego la vida te lleva por otros lugares. Más tarde, cuando me rompí una pierna me puse a estudiar porque no podía hacer otra cosa, no me podía mover, claro, y volví a recuperar el amor por el canto. Después empezcé a descubrir los archivos digitalizados de grabaciones folclóricas y me puse a estudiarlos también, sin ningún objetivo de recuperarlos y mostrarlos... al principio. Cuando decidí estudiarlos a fondo y dedicarme a cantar puse toda mi energía, todo mi potencial y toda mi intención para ir por ahí.

¿Esos archivos los consultaba por internet? ¿O acudía a bibliotecas públicas?

Sobre todo por internet, pero después empecé a contactar con cantaores como Pep Gimeno «Botifarra», y me fui a grabarles a su casa, para crearme un archivo propio. Todavía sin la intención de cantar yo esas piezas, sino de conservaras para aprender giros, melismas, e incluso para maravillarme con letras que parecen muy simples, pero que tienen una fuerza simbólica brutal.

La gente está deseando escuchar un nuevo disco de Maria Arnal i Marcel Bagés. ¿Para cuándo?

Estamos trabajando en él hace rato.Pero seguimos disfrutando muchos los bolos, que son experiencias místicas, y dices «a ver cómo superas esto». Hemos dado muchos, muchos conciertos, y ahora estar en casa me parece el cielo. En septiembre vamos a tener «sólo» ocho conciertos, y aprovecharemos para trabajar mucho en el nuevo material. La idea es sacarlo el año que viene, y haremos algo distinto. Somos personas súper curiosas, y para nosotros la experimentación no es algo que lleve a un solo lugar, sino que es una manera de trabajar. Por eso será algo distinto. Tendrá un carácter más electrónico, pero es pronto para avanzar más. Estamos yendo a otro lugar, eso seguro.

¿Ha hablado con colegas sobre el debate de la apropiación cultural? Sorprendió bastante lo que Mala Rodríguez dijo sobre Rosalía recientemente.

Me parece un poco sobredimensionado. Conecto con algunas reflexiones, y otras me parecen bastante chorras. Al final son caminos artísticos. En el caso de Rosalía se ha construido un personaje muy asociado a un determinado imaginario, y obviamente, quien siente ese imaginario como propio, pueden ver en eso un disfraz, una construcción de un personaje. Me parece interesante que este debate haya salido a la luz, y que haya diferentes voces. Siempre es interesante ver qué piensa cada uno.