«Las tres gracias coronadas con flores» es un préstamo excepcional del Musée Picasso de París
«Las tres gracias coronadas con flores» es un préstamo excepcional del Musée Picasso de París - ABC

Tres gracias para un barbero

El Museo Picasso de Buitrago acoge una obra del malagueño prestada por París dedicada al mito de Eufrosine, Talia y Áglae

MADRIDActualizado:

Eugenio Arias y Pablo Picasso vivieron una particular relación que siempre giró entorno a una desinteresada amistad. El barbero y el artista compartieron exilio en Vallauris –un pequeño pueblo al sur de Francia– y muchas mañanas de confidencias al filo de la navaja. El malagueño y el madrileño –nacido en Buitrago del Lozoya– forjaron una importante unión de la que nació el Museo Picasso-Colección Eugenio Arias. En él están los dibujos, estampas o cerámicas que el pintor dedicó a su amigo y que, posteriormente, la Comunidad de Madrid ha ido ampliando con otras piezas y fotografías, en su mayoría de David Douglas Duncan.

Gracias a la buena sintonía que une a todas las instituciones «picassianas», el museo madrileño acaba de recibir un préstamo excepcional del Musée Picasso de París: «Las tres gracias coronadas con flores», de 1938. Una pieza invitada que llega a Madrid dentro del contexto de «Picasso-Mediterráneo», un proyecto de la institución francesa que incluye exposiciones y actividades en torno a la producción más mediterránea del pintor.

La estampa aborda el tema mitológico de las tres gracias desde la técnica del aguafuerte. «Fue un tema recurrente para Picasso que trató de manera paralela al tema de las bañistas que obsesionó durante buena parte de su carrera al artista –desde su reencuentro con el mar desde la niñez, en 1918– y como excusa para explorar el tratamiento del desnudo femenino y sus movimientos», explica a ABC Susana Durán, conservadora de la Museo Picasso-Colección Eugenio Arias.

En un reducido tamaño –la obra no supera los 40 por 30 centímetros– el malagueño representó a Eufrosine, Talia y Áglae «alejadas del canon de la belleza académica» recurriendo a la habitual exageración de los cuerpos en las partes anatómicas que caracterizan al desnudo femenino y, especialmente, reflejando unos rostros geométricos. «El uso del lenguaje cubista y el marcado claroscuro de la obra rememoran la serie de mujeres llorando, que Picasso había realizado unas semanas antes, en un contexto internacional marcado por la Guerra Civil española y los preludios de la II Guerra Mundial», señala Durán.

La obra se podrá ver de forma gratuita en el museo de Buitrago del Lozoya hasta elpróximo 1 de julio junto a la ya interesante muestra de la colección permanente.

A ella se suma otro importante préstamo: «Picasso. Retratos de familia». Esta exposición recoge una colección de estampas realizadas por Picasso pertenecientes a la colección de la Fundación Bancaja. El grupo de estampas que la componen está realizada en litografía, una técnica que el malagueño comenzó a utilizar con Fernand Mourlot en su taller parisino a partir de 1945. «En los 21 años que Picasso se entregó a esta técnica realizó más de 400 estampas», explican desde la institución. «Pablo Picasso es quizá, el más notable artista gráfico del siglo XX, tanto por su dedicación intensiva como por la variedad de técnicas empleadas, que van desde la litografía hasta la serigrafía o el linóleo, entre otras», añaden.

En total se podrán ver cinco estampas fechadas en 1962 y que, según los estudiosos del artista, responden a un encargo que realizó para la galería Louise Leiris de París. «La serie parece estar inspirada en los monotipos con los que Edgar Degas ilustró la obra La famille Cardinal, de Ludovic Halévy, un símbolo de la pequeña burguesía parisina, pedante y pomposa», concluyen.

Ambas exposiciones se complementan con un programa de visitas guiadas todos los domingos. Además, los sábados –de 11.30 a 14 horas y de 16 a 17.30 horas– se realizan talleres pedagógicos para que niños y mayores comprendan la trascendencia histórica de la obra de Picasso.