Suscríbete a
ABC Premium

COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL

En el nombre de Ábalos

Nunca habíamos visto a un político abriendo una franquicia de sí mismo

Yolanda Vallejo

Esta funcionalidad es sólo para registrados

Que España es un país de charanga y pandereta es algo que ya nos contó Antonio Machado hace más de un siglo, mucho antes de que las redes sociales se encargaran de poner en evidencia aquello de que es mejor callarse y parecer tonto, que ... abrir la boca y despejar todas las dudas. Un país en el que Paqui –señora de Santos Cerdán- ha pasado de pelar espárragos a pelar tarjetas de crédito —una mejor vida, según sus propias palabras— sin que pase nada o en el que un diputado en prisión nos cuenta sus desventuras carcelarias como si fuese el teaser de una serie de Netflix, simplemente cambiando el nombre de su cuenta de X, como si fuese un influencer de mercadillo. Que lo poco espanta, y lo mucho , amansa, decía el refrán; un espanto, y eso que hemos visto mucho en este país: hemos visto rebrandings de partidos políticos, logotipos diseñados con Canva, eslóganes que parecen sacados de un taller escolar, micrófonos abiertos, sobres, mordidas, grabaciones indecorosas, memorias para olvidar… pero nunca habíamos visto a un político abriendo una franquicia de sí mismo, entregado a un narcisismo tan performativo, concentrado en doscientos ochenta caracteres.

Artículo solo para suscriptores

Esta funcionalidad es sólo para suscriptores

Suscribete
Comparte esta noticia por correo electrónico
Reporta un error en esta noticia