Maestros absentistas
Los padres no sólo preguntan por las extraescolares; también les preocupa si los niños cambian mucho de profesores
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Iniciar sesiónLe tengo pánico al zumbido repetitivo del teléfono móvil cuando éste te advierte que se acaba de desatar una nueva conversación interminable en un grupo de whatsapp. Los mensajes no paran de entrar y si ese chorreo coincide con la tarde-noche del domingo, se ... pone una directamente a temblar pensando en la libreta, disfraz o quizás la cartulina con purpurina que debía llevar tu hijo al día siguiente y de la que tu no sabías nada y ni margen tienes tampoco para ponerte a buscar soluciones. Hay madres Mary Poppins y otras adictas al chino por obligación. Yo me encuadro irremediablemente en el segundo grupo.
Pero el enésimo microinfarto por culpa del material escolar no fue lo que me ocurrió hace escasos días. El motivo fue otro, que también es recurrente, como son las bajas laborales del profesorado. La conversación la inició una amiga a la que le acababan de confirmar a través de Ipasen (si usted tiene hijos en edad escolar sabrá de lo que le estoy hablando) que el profesor de sus hijos se había dado de baja y prácticamente se despedía de los niños hasta el curso siguiente, dando ya por hecho que las semanas que quedan de clase seguirá de baja. De inmediato la conversación derivó en las bajas docentes que cada uno de nosotros habíamos vivido en el curso y la media no era nada favorable para el colectivo de profesores. El absentismo en el profesorado de la educación pública -es la que conozco- no es algo excepcional y más allá de perseguir las bajas que se prolongan con poca o nula justificación; una se pregunta cómo es posible que en una profesión que debería ser claramente vocacional, no sean anecdóticas las bajas de los profesionales cuando la enfermedad no es nunca el estado normal de una persona.
He conocido casos de profesores que encadenan bajas tras bajas pasando de puntillas en un curso escolar. Profesionales que ocupan una plaza pero que debido a esa situación, debilitan los recursos del centro educativo al que están adscrito, el cual debe esperar que la Administración reponga el hueco con un sustituto; un profesor que sabe que está de paso y que nunca podrá ofrecer una enseñanza continuada como lo haría un titular. La situación se ha extendido de tal manera que a la hora de elegir coles, los padres no sólo preguntan por las extraescolares; también les preocupa si los niños cambian mucho de profe.
El año pasado, los sindicatos afearon a la Junta que no hubieran cubierto al inicio del curso más de 1.700 bajas. Pero además de exigir al de siempre rapidez en la cobertura, sería fabuloso por el bien de la educación pública que se analizaran y se trabajaran esas cifras de absentismo con valentía y sin corporativismos.
Límite de sesiones alcanzadas
- El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a la vez. Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Has superado el límite de sesiones
- Sólo puedes tener tres sesiones iniciadas a la vez. Hemos cerrado la sesión más antigua para que sigas navegando sin límites en el resto.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Iniciar sesiónEsta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete