DE RABIA Y MIEL
Son las cosas de las cosas
En memoria de Don Rafael de Paula, el gitano genial, que portó en sus muñecas el reloj de carne de la eternidad
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Iniciar sesiónComo cederle el paso al tiempo, como asombrar a la locura, como departir con los demonios, como encalar a la luna. Como andar sin prisa, como si cada pisada diera un trazo, como si lo apresurado fuera una ordinariez y adelantarse un atraso. Como ... si todo viniera al caso, como si nadie supiera nada, como si nos hablaran los vasos, como si sentenciaran las miradas. Como camelar al miedo, como golfear con el viento, como pactar con el misterio, como vivir en un cuento. Como sonrojar a la coquetería, como seducir a la elegancia, como ensalzar tu valía, como embellecer la arrogancia.
Como ser sabio sin ser pedante, como excitar al silencio, como aclarar que al arte no se le pone ni coto ni precio. Como pasar de los necios, como vivir a tu bola, como entender que la pureza nunca pasa de moda. Como declinar explicarte, como dejar a las palabras bailando, como aprender a despeinarse cuando las musas se están arreglando. Como interrogar a los objetos, como exprimir lo que se mira, como desdoblar lo concreto para ver hasta dónde se estira. Como tangar a la mentira, como darle un flete a la verdad, como tocar una lira mientras te juegas la integridad.
Como criar duendes en el pecho, como descifrar la magia, como abrir horizontes en lo estrecho, como endulzar la rabia. Como la risa que se contagia, como inspirar a los pesimistas, como saber desnudarte sin la necesidad de que te desvistas. Como cribar lo insulso, como relativizar lo banal, como echarle un pulso a los que creen que vencer es solo ganar. Como confiar en las coincidencias, como elevar a las manías, como domar a la esencia y preñarla de alegría. Como los pájaros pían, como los lobos aúllan, como los leones rugen, como la música arrulla. Como respetar a la muerte, como cumplir con el deseo, como fornicar con la memoria, como dibujarla con los dedos.
Como inspirarse por la cara, como arrancarse cuando nadie lo espera, como nacer con la tara de ponerte el mundo por montera. Como elegir lo que crece, como decidir en qué pones tu arrojo: ¿Por qué ahora, por qué no siempre? Porque me apetece. Son las leyes del antojo. Como soñar con la normalidad, como pelearte con lo trascendente, como discutir con la realidad; que es una zanja, no un puente. Como salirte de la corriente, como pegar dos pasitos atrás, como enseñar que dar espacio es otra forma de avanzar. Como perder los papeles, como romperse la camisa, como sangrar por donde duele, como hacerte el alma trizas. Como lidiar con la genialidad, como abrazar las miserias, como galopar en libertad por los llanos de la periferia. Como comprender que todo se puede ir al carajo, como no echar cuenta de los que destrozan, como hacer de lo bello un trabajo: «No es elegante, señor, es una cosa de las cosas». En memoria de Don Rafael de Paula, el gitano genial, que portó en sus muñecas el reloj de carne de la eternidad.
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