puntadas sin hilo
La huella del crimen
Los beneficiarios del fraude de la Faffe eran plenamente conscientes de la ilegalidad de sus peticiones
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Iniciar sesiónLa Faffe es la capilla sixtina de la corrupción del PSOE en Andalucía. No maneja las cifras abrumadoras de los ERE, pero sintetiza como ningún otro caso la esencia de la podredumbre política que acabó con el dilatado mandato socialista. La fundación que creó Manuel ... Chaves en 2003 para fomentar el empleo es un microejemplo de las razones que provocaron la descomposición de un sistema de gobierno –para muchos un régimen– que parecía indestructible. La Faffe era un organismo prescindible, ineficaz y caro que solo sirvió para mejorar la vida de un puñado de familias socialistas. Juanma Moreno no llegó a la Presidencia de la Junta porque los andaluces se levantasen un día de derechas, sino porque se hizo evidente la inoperancia de una maquinaria endogámica diseñada para sostener los privilegios de una minoría de paniaguados.
La Guardia Civil sigue sacando datos sobre la gestión de la Faffe como arqueólogos que recuperasen vestigios de una civilización desaparecida. Las piezas de la investigación componen un puzzle bastante detallado de cómo funcionó durante casi una década un organismo que manejó unos 300 millones de euros y que llegó a contar con 1.600 trabajadores de los que el 65 por ciento se contrató sin ninguna prueba de selección. Al menos dos centenares de ellos eran allegados a dirigentes socialistas sin más curriculum que el libro de familia. Cuando la marea nepotista alcanzó el techo de la Faffe y ya no cabían literalmente más enchufados, sus dirigentes comenzaron a pagar a empresas proveedoras para que contratasen ellas a los recomendados, según revela hoy Toni R. Vega en otro capítulo de su meritoria investigación. La fundación socialista recreó en pleno siglo XXI la Andalucía de Rinconete y Cortadillo, acumulando pillos que cobraban sin ir a trabajar –salvo para apuntarse a algún viaje internacional–, pago de coimas y citas en burdeles a cuenta del erario público.
Hay un matiz que la trama que denota la naturaleza delictiva de los procedimientos y que echa por tierra el argumentario habitual del PSOE cuando es sorprendido en un renuncio. Los socialistas suelen atribuir sus casos de corrupción al inevitable desgaste en la gestión administrativa, que favorece procesos degenerativos en los que se conjuga la inocencia de los responsables políticos y la picardía de cuatro golfos. Pero en el caso de la Faffe es patente el interés de los promotores de los enchufes en disipar el rastro de las peticiones. De borrar la huella del crimen, que es la prioridad de todo malhechor. La destrucción masiva de correos electrónicos o las instrucciones por escrito –«borra este correo cuando lo hayas leído»– evidencia que los beneficiarios del fraude eran perfectamente conscientes de la ilegalidad de sus peticiones. En este escándalo hay poco que defender; se trató simple y llanamente de una carrera en la élite socialista por colocar a parientes no cualificados en un trabajo poco exigente y bien remunerado. En definitiva, un mero ejercicio de cara dura.
Límite de sesiones alcanzadas
- El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a la vez. Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Has superado el límite de sesiones
- Sólo puedes tener tres sesiones iniciadas a la vez. Hemos cerrado la sesión más antigua para que sigas navegando sin límites en el resto.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Iniciar sesiónEsta funcionalidad es sólo para suscriptores
Suscribete