La ALBERCA
La petenera de Rosalía
El flamenco debe agradecer a la cantante catalana la difusión universal de mitos como la Niña de los Peines
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Iniciar sesiónROSALÍA no es flamenca. Es una estrella de la música y tiene unas condiciones vocales estratosféricas. Pero no es jonda. Se apoya en el flamenco de forma inteligente para explorar su propio registro, usa ese legado y lo proyecta al mundo entero, por lo que ... los flamencos deben tenerle consideración y agradecimiento. Pero que quede claro que no es flamenca. Explico por qué analizando la canción 'Mundo nuevo' de su último disco, 'Lux'. Tanto la letra como la melodía remiten al cante por peteneras, concretamente al estilo difundido por Pastora Pavón, la Niña de los Peines. Su paisana Mayte Martín, que sí es flamenca por los cuatro costados, ya grabó esta obra en su disco 'Querencia' usando acompañamiento de cuerda y dándole una impronta absolutamente personal dentro de los cánones jondos, que exigen sin excepción un ingrediente crucial: el ritmo. La petenera es un estilo de los que se denominan 'ad libitum', es decir, libres de compás. Pero en el flamenco no existe ni un solo cante sin atadura a los acentos y a los tiempos. Por ejemplo, la malagueña se canta sin palmeros ni percusión, pero dentro de una horma. Esto es lo que los cantaores conocen como 'ritmo interno'. Rosalía canta la petenera de la Niña de los Peines con absoluto respeto a cada nota y con la misma copla: «Quisiera yo renegar / de este mundo por entero...», pero sin atenerse a los tiempos, que en los estilos libres son los que aportan la flamencura. El concepto es complejo para los no versados, pero muy fácil de identificar para los cultivados en la materia. Lo explico al contrario. Cuando la Niña de los Peines versionó 'Cielito lindo', convirtió esa canción tradicional mexicana en obra flamenca porque la ajustó al compás de la bulería. Sin embargo, cuando la letra y música de una bulería de Jerez se cantan sin compás, se transforman en una canción aflamencada. La virtud de Rosalía es que ha sabido pescar en el inmenso océano del flamenco, que tiene un repertorio descomunal de obras maestras, para construir su propia música. Me quito el sombrero.Pero Rosalía no es flamenca. Por eso hay que aprovechar la oportunidad que nos da su nuevo disco para que quien tenga la curiosidad busque por internet la petenera de la Niña de los Peines y escuche esa pieza en la voz de su gran recreadora. Pastora gime en los acentos, pone orden temporal en cada fraseo y no hace alardes fuera del ritmo. Fue una gitana revolucionaria, madre soltera, empresaria, heterodoxa en un mundo de hombres y autora de un legado de valor incalculable en la historia del flamenco. Por eso Rosalía, que ahora dice haberse encontrado con Dios, ha ido tantas veces en su carrera a encontrarse antes con Pastora. Y por eso yo le agradezco tanto que haya puesto su proyección internacional al servicio de una cultura tan extraordinaria como la andaluza. Como dijo Enrique Morente cuando el flamenco fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, es exactamente al revés: la Humanidad es patrimonio del flamenco. Ay, si la Niña de los Peines hubiese tenido los medios actuales... Escúchenla y verán.
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