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Perdigones de plata

Ese capitalismo cabrón…

El capitalismo cabroncete nos asegura el vermú del sábado a mediodía

El loro Kiko

Pura lealtad

Ramón Palomar

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Gracias a «ese capitalismo tan cabrón», que dijo el otro día un veterano 'chansonnier' de nuestra mina melódica enganchada desde la nostalgia al grisú del cómodo antifranquismo de salón, buena parte de la gallarda progrez se forra y se ha forrado. Además, incrustados en «ese capitalismo tan cabrón» que les proporciona aurífero sustento ... , pueden criticar la crueles leyes capitalistas no sólo sin problemas morales que les muerdan la conciencia, sino que encima consiguen marchamo de gente comprometida, enrollada, solidaria, ecológica, resiliente y tal y tal. Estas voces tan críticas, si fuesen justas, tendrían que levantar un monumento a ese capitalismo cabronazo que les ha permitido fecundas ganancias pese a sus nebulosos sufrimientos de plañidera de lujo.

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