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uNA RAYA EN EL AGUA

El desconocido

Qué dolor incomprendido el de sufrir en silencio la traición de los compañeros, la soledad del poder, el peso del Gobierno

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Hacer 'algo'

Ignacio Camacho

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El Sánchez más falso es siempre el más auténtico. O al revés, el Sánchez más genuino es siempre el más falso. Por eso resultan deliciosas esas entrevistas de expresión a la vez cálida y compungida, de afectado tono íntimo, mirada baja, ojitos de cordero degollado ... y cara de no haber roto nunca un plato. Parecen charlas de programa de radio de madrugada, donde sólo se echa en falta un Jesús Quintero que lo incomodara con sus silencios embarazosos o aquellas preguntas fuera de contexto como la que le soltó una noche a Antonio Gala –«¿ha conocido usted varón?»– cuando éste disertaba sobre la ensoñación literaria. En comparecencias como la de ayer ante Gemma Nierga el presidente recuerda al Mario Conde de su mejor época; una impostura muy solemne de hombre importante abrumado por su responsabilidad pero orgulloso de su estatura ética. Esa misma manera tan soberbia de aparentar humildad bajo el perfil de un personaje de rango en actitud circunspecta.

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