Un gobierno amortizado

Desde 2004, el PP no había obtenido unos datos tan favorables en los estudios del CIS, con el valor añadido de que la encuesta sigue mostrando un sesgo desfavorable

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EL Centro de Investigaciones Sociológicas, dependiente del Ministerio de la Presidencia, ha confirmado la tendencia constatada por la mayoría de las encuestas realizadas desde que el presidente del Gobierno anunció el plan de recorte de prestaciones sociales y salarios públicos. El Partido Popular marca ya una diferencia de 6,3 puntos porcentuales y llega al 41,2 por ciento del voto estimado, con un aumento de 1,7 puntos desde abril. Por su parte, el Partido Socialista pierde 3,1 puntos y se queda en el 34,9 por ciento, ocho puntos y medio menos que los obtenidos en los comicios generales de 2008. Si este dato del voto estimado resulta significativo, más lo es el de la intención directa de voto, porque revela que el PP ya está por delante de los socialistas, con el 24,8 por ciento de los encuestados, frente al 20,8 por ciento que opta por el PSOE. Desde 2004, el PP no había obtenido unos datos tan favorables en los estudios del CIS, con el valor añadido de que la encuesta sigue mostrando un sesgo desfavorable al PP, que cuenta con un recuerdo de voto muy inferior al que obtuvo en las elecciones de 2008.

Para el PSOE, este sondeo, unido a sus problemas endémicos en Madrid y al pésimo dato de la tasa de paro de la EPA del segundo trimestre, representa un serio revés para Rodríguez Zapatero, porque el tiempo pasa, las medidas anticrisis no han generado confianza en los ciudadanos y la vuelta del verano —con el fin de la contratación estacional y los efectos de la supresión de ayudas públicas, como las previstas para la compra de coches— puede arreciar con un empeoramiento de los datos económicos. Los ciudadanos lo perciben en la encuesta, con un pronóstico negativo mayoritario sobre la evolución de la economía para el próximo año. Con pesimismo y sin confianza, no es realista esperar una reactivación significativa de la economía.

Otro dato negativo para el PSOE es que la imagen de Rajoy, cuestionada por los encuestados, no perjudica el incremento del PP, mientras que la de Rodríguez Zapatero lastra de forma clara los resultados socialistas. Por la razón que sea, los ciudadanos han asimilado una determinada percepción del líder de la oposición que no les impide optar por el PP, cada vez en mayor número, antes que por el PSOE. Definida ya por la desconfianza que genera en la opinión pública, la gestión de Rodríguez Zapatero es valorada negativamente por el 78,9 por ciento de los encuestados, lo que determina el sentido de su voto y certifica el descrédito de un Gobierno al que los ciudadanos ya dan por amortizado.