Fidel se colapsa

Lo más probable es que sus declaraciones sean fruto de los estragos de la edad, porque, aunque puede parecer muy lúcido, nadie puede escapar a los naturales efectos del tiempo

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PARA una vez que Fidel Castro habría dicho la verdad al reconocer el colapso del sistema comunista en Cuba, sus partidarios no han reaccionado —como hubiera sido habitual— aplaudiendo las palabras del dictador, sino que aparecen los exégetas del régimen para tratar de justificar esas supuestas declaraciones como un mensaje críptico de apoyo a las reformas, aún más enigmáticas, que atribuyen a su hermano Raúl. La cuestión es mucho más sencilla: que el régimen cubano no funciona es una evidencia desde hace medio siglo, y que el responsable de llevar al país a la catástrofe ha sido Fidel Castro resulta indiscutible. Si realmente cree que la dictadura no funciona, nadie tiene más motivos para proclamarlo oficialmente, anunciar de inmediato su dimisión y la de su hermano y dar paso a elecciones libres en Cuba para que sean los cubanos quienes decidan cómo quieren ser gobernados y por quién. Esa es la única conclusión honesta y lógica de las palabras que se le atribuyen.

Lo más probable, sin embargo, es que todo sea fruto de los estragos de la edad, porque, aunque una persona de 84 años puede parecer muy lúcida, nadie puede escapar a los naturales efectos del tiempo. Ni siquiera se ha aclarado cuál es la dolencia que le ha obligado a una convalecencia de más de dos años, pese a que haya quien crea que Fidel se ha recuperado hasta para volver, si hiciera falta, a la guerrilla de Sierra Maestra. Muchos se sorprenden de tanta actividad y efervescencia por parte del anciano dictador, que ahora da un paso adelante con sus revelaciones más exóticas. Por desgracia, ni decía la verdad cuando estaba lúcido y vigoroso, ni podemos creer que diga ahora lo que verdaderamente piensa. Lo único claro es que su época —y la de prestar atención a sus peroratas— pasó hace mucho tiempo.