Economía al límite

A estas alturas ni medidas objetivamente positivas como las que hoy tomará el Consejo de Ministros sirven para tener una tregua de los mercados

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LAS medidas que hoy aprobará el Consejo de Ministros llegarán después de que se haya demostrado que los mercados y el Banco Central Europeo han sido escasamente receptivos al mensaje de Rodríguez Zapatero, el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados. España pagó ayer la colocación de deuda a tres años al interés más alto desde 2008 y el Banco Central Europeo generó cierta confusión comprando deuda soberana de manera soterrada tras haber asegurado públicamente que no lo haría. El hecho es que la lógica de los mercados sigue desenvolviéndose con un enorme grado de incertidumbre. Además, es evidente que la desconfianza de inversores e instituciones ya es impermeable a las medidas súbitas que acostumbra a tomar Zapatero cuando se le hacen insoportables las presiones externas. Un gobierno que sólo reacciona ante situaciones extremas y que demuestra tanta dependencia del exterior no transmite seguridad. A estas alturas, ni medidas objetivamente positivas como algunas de las que hoy tomará el Consejo de Ministros sirven para tener una tregua de los mercados. La situación interna tampoco ofrece un respiro, por más que el Gobierno pretenda hacer alquimia con las cifras del paro. El desempleo aumentó en noviembre en 26.000 personas y el Gobierno se ha apresurado a destacado que este dato supone en el menor crecimiento del paro en noviembre desde 1998. También este es el noviembre con más parados inscritos en el INEM, por encima de cuatro millones y medio, sin descuentos. Lógicamente, el número de parados irá reduciéndose porque cada vez habrá menos gente en disposición de perder su empleo. Pero para cifra preocupante, la reducción del número de cotizantes a la Seguridad Social y para tener una perspectiva del problema baste recordar que desde noviembre de 2008, se ha perdido más de un millón de afiliados.

Simultáneamente, el Gobierno siguió probando las hieles de su precariedad política después de que la Comisión de Presupuestos del Senado admitiera el veto del BNG contra las cuentas del Estado para 2011. Las consecuencias prácticas son menores aunque el pleno del Senado rechace los presupuestos porque la coalición del PSOE con los nacionalistas vascos y canarios se ha creado para vencer cualquier resistencia de sentido común. Pero será la cuarta vez que el Senado devuelve a Zapatero sus presupuestos, algo inaceptable en un país en crisis que necesita el rigor económico que el Gobierno socialista es incapaz de dar.