Desempleo y desconfianza

En una economía de mercado no hay posibilidad de impulsar el crecimiento si las empresas no confían en un Gobierno que ha demostrado sobradamente su incapacidad

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EL paro continúa día tras día superando todos los límites imaginables. La última EPA contabiliza 4.645.500 personas sin empleo en el segundo trimestre, de manera que la tasa se sitúa en el 20,09 por ciento. Los resultados del INE desmienten rotundamente el falso optimismo gubernamental, que predicaba todavía en abril Rodríguez Zapatero. Se superan ya en un punto las previsiones para 2010 y desde hace un año más de medio millón de personas se han incorporado a esta situación dramática, ya que la frialdad de los datos no puede ocultar la tragedia humana, familiar e incluso moral que supone la falta de empleo. El nuevo récord negativo ni siquiera queda paliado por el aumento de contratos temporales o por la mejoría coyuntural en determinados sectores. En efecto, nada menos que 1.308. 300 hogares tienen a todos sus miembros en paro, 190.000 más que hace un año. Y eso en el día en que el Fondo Monetario Internacional alertó de «graves» desafíos económicos en nuestro país y consideró «decisivo» actuar con rapidez en las reformas.

En este contexto, la reforma laboral que promueve el Ejecutivo es una oportunidad perdida por su carácter ambiguo y contradictorio. Una vez más, Rodríguez Zapatero pretende salir del paso «como sea», pero la sociedad española sabe que la nueva ley no servirá para crear empleo ni para generar la confianza imprescindible en el ámbito socioeconómico. El PSOE pretende provocar debates artificiales para distraer la atención y favorecer sus maniobras oportunistas; sin embargo, los ciudadanos siguen abrumados por las consecuencias de una crisis que primero se ocultó de forma irresponsable y ahora intenta combatirse con medidas improvisadas y circunstanciales. Pero la retórica no puede ocultar los hechos que nos sitúan —al margen de operaciones de maquillaje estadístico— en casi cinco millones de parados reales. Una y otra vez el PSOE desperdicia la ocasión de afrontar la crisis con seriedad y realismo, porque solo busca apoyos para sobrevivir a base de continuas concesiones. España sufre una tasa de paro insoportable para una economía moderna y desarrollada. Por este camino, la próxima encuesta de población activa puede traer todavía peores noticias porque da la impresión de que el techo del desempleo no se alcanza nunca, entre otras cosas, porque en una economía de mercado no hay posibilidad de impulsar el crecimiento si las empresas no confían en un Gobierno que ha demostrado sobradamente su incapacidad.