La «catástrofe» tiene nombre

El problema que tiene el PSOE es que la crisis de liderazgo de Zapatero es tan irreversible que sólo puede resolverse con unas elecciones anticipadas

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EL presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, ha levantado la veda contra Zapatero, al hacerle responsable de una «catástrofe electoral» para el PSOE si no hay un «cambio de rumbo». A estas alturas, un cambio de esta naturaleza no consistiría en un movimiento de banquillo dentro del Gobierno, sino en la propia retirada de Rodríguez Zapatero como candidato a La Moncloa en 2012. Barreda no puede referirse a otro supuesto que no sea éste, porque en el PSOE ya se sobreentiende que la responsabilidad de frenar la caída en las encuestas y las próximas derrotas electorales corresponde a su secretario general. Una crisis de Gobierno, un nuevo paquete de medidas anticrisis o una gira por los medios de comunicación no sirven a Zapatero para rescatar su autoridad dentro del PSOE. Y aquellos de sus escuderos que quieran zanjar la polémica —como ayer lo intentó De la Vega con escasa convicción— matando al mensajero, no sólo se equivocan, sino que pueden estar alimentando la disidencia. El caso de Tomás Gómez debería servir de lección a los estrategas que asesoran a Zapatero.

Es obvio que Barreda cuida sus intereses electorales, como el resto de «barones» socialistas. Y esto es lo normal porque a ningún político en el poder le gusta arriesgarse con apuestas perdedoras. Además, un partido que, como el PSOE, ha hecho de los equilibrios territoriales su forma de vida —equilibrios que llevaron a Zapatero a la Secretaría General— debería aceptar como normales estos avisos. Barreda no se ha subido al carro de las críticas tras la derrota de Zapatero en las primarias madrileñas, porque ya había abierto antes el debate sobre la inoperancia del Gobierno. El mensaje de Barreda está sobre la mesa y otros lo recogerán en la medida en que el tiempo pase sin que Zapatero muestre el más leve síntoma de recuperación. Él mismo está abonando la inquietud en el PSOE al sembrar dudas sobre su presentación a las elecciones de 2012. Si, como dice De la Vega, Zapatero «es el mejor activo del PSOE», es lógico que Barreda —y otros que piensan lo mismo— esté preocupado. Sin embargo, el mayor problema que tiene el PSOE es que la crisis del liderazgo de Zapatero es tan irreversible que no puede resolverse con soluciones internas, sino con unas elecciones generales anticipadas, porque la catástrofe verdaderamente grave no es la que sufrirían los socialistas en las urnas, sino la que padecen cuatro millones y medio de parados.