La Alberca
La pena favorable de telediario
El sanchismo lo tiene todo preparado para ganar el duelo del fiscal general: absolución o campaña de propaganda
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Iniciar sesiónSi el fiscal general del Estado es absuelto, la maquinaria sanchista iniciará de manera inmediata una campaña contra la pérfida derecha que lo ha sentado en el banquillo siendo un hombre inocente y, por tanto, íntegro, modélico y progresista. Porque la variable de la ... ejemplaridad en el cargo público no se contempla. La corrupción no nace más allá de la ley, nace más allá de la moral. Si el fiscal general, por contra, es condenado, el sanchismo iniciará al instante una campaña contra el Tribunal Supremo. Pedro Sánchez enarbola sin ambages la inocencia de Álvaro García Ortiz ¡en plena celebración del juicio! Pilar Alegría, por añadidura y peloteo, ha aclarado que el Gobierno confía en la independencia de la Justicia pero que al mismo tiempo tiene un veredicto nítido. Y el propio Sánchez solloza que tiene derecho a exponer su opinión. Pues mire usted, no. El cargo que ostenta por delegación de todos los españoles le obliga a mantenerse neutral y a reservarse sus pensamientos personales para evitar eso que en los pasillos de La Moncloa han denominado, con un grosero eufemismo, «choque entre instituciones», que es la madre de todos los oxímoron. Pero la estrategia está trazada: los magistrados serán ángeles si absuelven y demonios si condenan. Y en este supuesto, el Ejecutivo tendrá que ocuparse después de arreglar el entuerto. Eso es exactamente lo que Pedro Sánchez quiso decir en la entrevista celebrada en el hemistiquio del juicio, que si no pasa lo que tiene que pasar, él se encargará de solucionarlo. Y de paso, los magistrados quedan condicionados hagan lo que hagan. Si absuelven habrán cedido a las presiones del presidente, si condenan habrán querido exhibir independencia antes que hacer justicia.
Los síntomas de bolivarismo empiezan a ser aterradores. Cuando el propio Gobierno toma partido públicamente en favor o en contra de un acusado, lo que está haciendo es imponerse como último tribunal de casación del Estado, es decir, como máxima autoridad jurisdiccional. Primero tal vez el indulto y luego Cándido Conde-Pumpido. Sin pudor. Con las instituciones colonizadas, lo único que quedaba era el control de la televisión pública, donde a machamartillo han terminado esparciendo el infundio sanchista: el fiscal es inocente, el juez Peinado es indecente, las víctimas de Valencia no lo son de la dana sino de Mazón, las mujeres en Andalucía se mueren de cáncer por las esquinas porque Juanma Moreno privatiza, Ayuso es una privilegiada porque la recoge una ambulancia, Bildu es normalización democrática, Vox debería ser ilegalizado... Lo más saltimbanqui de esta táctica de invasión del sistema es que el rapto de TVE se está llevando a cabo a través de una privatización salvaje. El aparato estatal desvía millonadas al ente para que subcontrate los programas de lavado de cerebro que componen su actual parrilla. Y así es como el sanchismo ha colocado su relato: el fiscal general es inocente. Da igual a qué hora ponga usted la tele. El sanchismo ha inventado la pena favorable de telediario.
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