Referéndum real

La aprobación de la nueva Constitución marroquí se ha querido hacer siguiendo el viejo estilo

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La aprobación de la nueva Constitución marroquí se ha querido hacer siguiendo el viejo estilo, tan propio de la cultura política del país, como una expresión de lealtad al Monarca. Nadie hubiera podido esperar un voto negativo para un texto que, en líneas generales, significa un evidente progreso a pesar de sus limitaciones y que debe servir para poner a Marruecos en el buen camino hacia la democracia. Lástima que los viejos reflejos del régimen, cuyos resortes exigiendo movilizaciones de lealtad incondicional se ponen en marcha casi automáticamente, hayan vuelto a intervenir en el momento en el que probablemente menos necesarios eran.