El PSOE pierde Andalucía

Durante 30 años, el PSOE ha tejido en Andalucía una tupida red de intereses creados, clientelismo corrupto y amiguismo. Llega la factura de las urnas

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EL «Estudio de la situación en Andalucía 2011», realizado para ABC por el Instituto de Investigación, Marketing y Comunicación, consolida las opciones de gobernar el PP en Andalucía, que hoy superaría al PSOE en 7,1 puntos si se celebraran elecciones autonómicas. Según este sondeo, el PP obtendría 57 escaños en el Parlamento andaluz, dos por encima de la mayoría absoluta, de modo que por primera vez en democracia los socialistas pasarían a la oposición e, incluso, sus votos no alcanzarían siquiera el 40 por ciento, algo inédito en una comunidad erigida en tradicional feudo del voto cautivo socialista. No en vano, durante sus casi 30 años de gobierno, el PSOE ha tejido una tupida red de intereses creados y clientelismo corrupto, un régimen de amiguismo subvencionado, contratación pública abusiva y lealtades compradas, que hasta ahora convertían en impensable un vuelco electoral tan profundo como el que pronostica el sondeo de ABC.

Tres factores son determinantes: primero, el agotamiento de una sociedad hastiada de tres decenas de años de Gobierno monocolor e incapaz de ilusionarse con un PSOE carente de liderazgo firme, pues José Antonio Griñán genera serias dudas incluso dentro de su propio partido; segundo, la pésima imagen de José Luis Rodríguez Zapatero, de la dirección federal del partido y de un Manuel Chaves con nula presencia pública y asumiendo en la práctica un papel de mera comparsa en el Ejecutivo; y tercero, la gestión de la crisis económica por parte de Moncloa. Si está resultando nociva para toda España, en Andalucía las consecuencias de la recesión son particularmente demoledoras e insostenibles. De hecho, esta comunidad reúne el triste demérito de tener a uno de cada cuatro parados en España, lo que convierte al PSOE en un proyecto carente de mensajes creíbles y en un lastre para la recuperación. Frente a estos factores, se impone el liderazgo que pacientemente ha fabricado Javier Arenas en el PP andaluz, en una difícil labor que durante años ha sabido transmitir por todos los pueblos y capitales. La única puerta abierta a la duda que favorecería al PSOE en las urnas es el alto índice de indecisos —uno de cada cuatro consultados—, pero los socialistas incurrirían en un ingenuo optimismo si se apuntasen como seguros los votos de ese porcentaje de dubitativos. Sin duda, el PSOE tendrá sus opciones; pero hoy su progresivo deterioro apunta a un claro fin de ciclo.