El París del siglo XXI
Pirámide del Louvre y Tullerías - J. P. QUIÑONERO

El París del siglo XXI

La capital de Francia comienza a hacer realidad el ambicioso proyecto Gran París que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, lanzó en el año 2007

JUAN PEDRO QUIÑONERO
CORRESPONSAL EN PARÍS Actualizado:

La Torre Eiffel, Notre Dame, Montmartre, el Louvre... ? Piezas de una ciudad museo. El París del siglo XXI tendrá otros monumentos emblemáticos. Comienza a ser realidad el proyecto Gran París que Sarkozy lanzó en 2007 con varios rostros: los rascacielos y la Gran Arca de la Défense, nuevas pirámides de vidrio, una red de trenes automáticos que darán a la capital un puerto de mar, archipiélagos de ciudades convertidas en laboratorios ecológicos, territorios temáticos especializados en nuevas tecnologías, desplazando del antiguo «centro» los archivos nacionales y el patrimonio museístico para desperdigarlos en un París que tiene nuevas fronteras: nuevas y viejas ciudades «absorbidas» por la capital de mañana...

Una docena de grandes arquitectos fueron invitados en 2007 a proponer ideas de futuro. Esos proyectos fueron sometidos a «referéndum» en 2009. Comienza a ponerse en marcha una nube de proyectos coordinados por una administración especial.

Los trabajos deben escalonarse a lo largo de más de una década. Pero ya funcionan algunos de los trenes sin conductor que deberán ser la regla para una nueva red de infraestructuras: 175 nuevos kilómetros de trenes y líneas de metro, enlazando con la red actual. Un equipo de arquitectos dirigido por Antoine Grumbach sueña con dar a París su puerto de mar, a través de trenes de alta velocidad, convirtiendo el puerto del Havre en una «barriada» de París.

La gran perspectiva histórica del Louvre, las Tullerías, el obelisco de la plaza de la Concordia, los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo, fue la obra de reyes y presidentes, desde antes de Luis XIV hasta Napoleón. De Gaulle, Pompidou, Giscard, Mitterrand y Chirac prolongaron esa perspectiva hasta los rascacielos del barrio de la Défense y la Gran Arca. Sarkozy sueña con prolongar esa misma perspectiva otra veintena de kilómetros, hasta Cergy-Pontoise. Un espectador que se sitúe en el Louvre podrá ver, en línea recta, la obra y los monumentos de varios siglos de reyes y presidentes de Francia, «unidos» en esa perspectiva singular.

Ha comenzado el proyecto de construcción de «archipiélagos», polos urbanos especializados, a la manera del Silicon Valley californiano.

En torno a Bourget-Roissy nace un «polo» de transporte continental y trasatlántico, cuyo «navío almirante» es el aeropuerto Charles-de-Gaulle. Al Este de París ha comenzado a construirse una ciudad de nuevo cuño, la ciudad Descartes, con vocación pedagógica y universitaria, al frente de un «polo» de formación y nuevas tecnologías.

En Clichy-Montfermeil, viejos inmuebles de los años sesenta y setenta serán utilizados como «pilares» de una ciudad de las artes y la cultura, donde creadores de muy diversas disciplinas podrán «aislarse» de la «vieja ciudad».

En Cergy-Pontoise ha comenzado a construirse un nuevo Centro Nacional de Conservación del Patrimonio. Buena parte de los fondos históricos de grandes museos nacionales serán desplazados desde el París «antiguo», para ser reagrupados en museos y archivos de nuevo cuño, enriquecidos con nuevas tecnologías.

Arquitectos como Jean Nouvel,Winy Maas, Antoine Grumbach, Lin Finn Geipel, Djamel Klouche, Rogers Stirk Harbour, Bernardo Secchi y Paola Vigano, Christian de Portzamparc, Yves Lion, o Roland Castro siguen trabajando en esos y otros proyectos. Hay presupuestados unos 35.000 millones de euros, a invertir durante los próximos años. En marcha, el Gran París será la obra final de una o dos generaciones. Los rascacielos de la Défense, la pirámide de vidrio del Louvre, los trenes automatizados y los edificios ecológicos son una realidad que ha comenzado a cambiar el rostro histórico del viejo y renovado París.