La mayoría más absoluta

La opinión pública ha interiorizado que el Gobierno es parte del problema y que el cambio político resulta indispensable

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EL barómetro político realizado por DYM para ABC refleja una contundente ventaja electoral del PP, que supera en 18,5 puntos porcentuales al PSOE. En concreto, los populares obtendrían el 49,3 por ciento de los votos estimados, frente al 30,8 que recibirían los socialistas. Más revelador es el dato de la intención directa de voto, que da al PP el 28,8 por ciento, y a los socialistas, el 14,7. Esta fortaleza del PP se explica por la fidelidad de la mayoría de sus votantes, que lo respaldan en un 84 por ciento. Zapatero solo consigue el apoyo del 44 por ciento de los suyos. Las valoraciones personales también se decantan de forma general, por vez primera, a favor de Rajoy, a quien el 35 por ciento consideraría mejor presidente, frente al 25 por ciento que lo cree de Zapatero. También es mejor la valoración que recibe Rajoy (3,6 por ciento) frente a Zapatero (3,1); y la que recibe el PP (3,4 por ciento), frente al Gobierno (3,0). En definitiva, la encuesta expone la consolidación de una tendencia que comenzó en noviembre de 2008, cuando el barómetro político dio al PP un exigua ventaja de tres décimas frente al PSOE. Es una tendencia creciente en la opinión pública, que ha pasado de una respuesta impulsiva ante la crisis a la interiorización definitiva de que el cambio político es necesario. Incluso esta percepción pasa por encima de la escasa valoración que aún conceden los encuestados a Rajoy, quien, no obstante, recibe de los votantes del PP un respaldo mucho mayor que el que consigue Zapatero de los suyos.

Esta encuesta demuestra también que Zapatero ha quemado su arsenal político sin rentabilidad alguna. La remodelación del Ejecutivo, que concentró todo el poder en Rubalcaba, ha tenido un efecto cero en la confianza ciudadana, porque el problema no era lo mal que se comunicaban a la opinión pública las decisiones tomadas por el Gobierno, sino el Gobierno mismo. El estado de opinión general, cuajado con las medidas de recorte social, las subidas de precios, el descrédito internacional y la tasa de paro más alta de Europa, está sentenciado a poco menos de cinco meses para las elecciones municipales y autonómicas. El desafío de Zapatero no es tanto aguantar el envite electoral de la oposición en esos comicios como controlar una reacción interna del PSOE ante una derrota que puede tener dimensiones históricas. Con los resultados del sondeo que hoy publicamos, Zapatero tiene motivos para preocuparse más de sus compañeros de partido que del PP.