Matrimonios a prueba
Una folclórica boda mexicana con mariachi y burro - AP

Matrimonios a prueba

La ciudad de México se plantea crear un nuevo modelo de matrimonio civil en prácticas, con dos años de validez y un cursillo previo

corresponsal en méxico Actualizado:

Los matrimonios en la Ciudad de México tendrán, como los automóviles, una especie de rodaje, si prospera una iniciativa del Partido de la Revolución Democrática (PRD), mayoritario en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Esta formación de izquierdas pretende reformar el Código Civil para estipular matrimonios a prueba durante dos años (en este caso el kilometraje no se toma en cuenta). Así, los fallos que se presenten en la convivencia marital durante dicho plazo podrán resolverse con un cambio de cónyuge (nuevo o usado), sin mayores trámites.

Lizbeth Rosas, ponente del proyecto, explicaba que con esta medida se persigue reducir el número de divorcios en la capital mexicana, unos diez mil al año, al promover que las personas contraigan matrimonio con plena conciencia de sus actos: «Nos evitaríamos mucha burocracia y una gran problemática emocional hacia los hijos».

De aprobarse esta ley, los novios tendrían que pasar por la «autoescuela» antes de darse el «sí, quiero». Ya que deberán acreditar ante el juez su asistencia a un curso de por lo menos tres sesiones sobre los derechos y deberes que adquieren como pareja. Superados los dos años de prácticas, el compromiso podría renovarse tantas veces como los contrayentes decidan.

Entre las medidas que contempla la reforma destaca la figura de las «capitulaciones familiares», una especie de ITV que deberán elaborar los futuros esposos donde se estipularían los acuerdos sociales, económicos y de cualquier otra índole que crean oportunos. Otras imposiciones de esta norma son la cantidad y el tiempo en que se deberá pasar una pensión alimenticia a la expareja y a los hijos; éstos últimos deberán corresponder con buenas notas escolares y gratitud a sus padres.

Según explica la legisladora perredista, la reforma favorecería unas «relaciones de pareja más sanas y armónicas, y ayudaría a que se restablezca el tejido social y la estabilidad de las familias». Además, «dos años es un tiempo que ya te permite conocer y valorar cómo es tu vida en pareja. Queremos generar relaciones afectivas y armónicas entre los cónyuges y que, en caso de que ya no deseen seguir juntos, puedan separarse sin trámites engorrosos que sólo lastiman a la familia».

Cristian Vargas, legislador del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y también miembro de la Comisión de Administración y Procuración de Justicia, considera que, «si esto sirve para evitar los divorcios y los costos que generan, está bien». De acuerdo al también conocido como «dipuhooligan», «si al cabo de dos años los cónyuges no quieren seguir, pues cada quien para su casa; y si no, pues sólo tienen que seguir juntos».

Para el diputado del Partido Acción Nacional (PAN, conservador) Carlo Fabián Pizano, la iniciativa desvirtúa el concepto de matrimonio, que «es un compromiso de vida sin plazo». Por su parte, la Iglesia Católica mexicana ha calificado de «absurda» esta propuesta. «Es otro de los teatros electorales que los asambleístas tienden a montar y que son irresponsables e inmorales, clamaba Hugo Valdemar, portavoz de la Archidiócesis Primada de México.

El número de separaciones en el D.F. ha aumentado al ritmo de las bodas, desde que en 2009 se aprobara la alianza entre personas del mismo sexo. Según el Registro Civil, en estos dos últimos años se han celebrado en la capital mexicana 35.000 matrimonios, de los cuales 17.000 ya están en proceso de divorcio.