Los males del socialismo europeo

Mientras Europa aplica recetas liberales para salir de la crisis, Zapatero busca el remedio con medidas obligadas en las que no cree

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UNA de las grandes virtudes de la democracia es la alternancia en el poder. Y visto así, el descalabro que sufre el socialismo europeo en su representación en el poder ejecutivo de los 27 miembros de la UE podría interpretarse como un síntoma sin mayor trascendencia diagnóstica. Pero lo cierto es que la extensión del mal es tan notoria que roza ya las características de una pandemia. Así, España es hoy el país de mayor peso en la UE en el que gobierna un socialista. El Gobierno de Rodríguez Zapatero se ve acompañado en este club —cada día más exclusivo— por el Gobierno quebrado de Papandreu en Grecia, el de los dos millones de habitantes que cuenta Eslovenia, el partido Akel de Chipre —que más que socialista es pura y simplemente comunista— y el Partido Socialista Austriaco, que integra una gran coalición con el Partido Popular. Magro panorama que no debe de llenar de ánimo a los socialistas de ningún país europeo.

Las elecciones del pasado domingo en Portugal han sido especialmente relevantes como diagnóstico del momento presente del socialismo europeo. A pesar de una hábil campaña en la que los socialistas de José Sócrates parecían hacer calar en el electorado que la responsabilidad de la crisis era compartida por el centro derecha portugués a causa de su falta de solidaridad en la toma de difíciles descisiones, lo cierto es que el electorado portugués dio al centro derecha del PSD una victoria mucho más amplia de lo augurado por ningún sondeo. Un repaso al momento que vive el socialismo en otras latitudes europeas no permite matizar el diagnóstico. Los tres grandes países de la Unión —Francia, Alemania y Reino Unido— cuentan con ejecutivos de centro derecha que se ven igualmente afectados por la crisis económica del momento presente. Pero en ninguno de ellos parece detectarse en los sondeos un grado de rechazo al Gobierno parejo al que vimos en Portugal anteayer o en España hace dos semanas.

El interrogante que nos queda a los españoles es si ahora que casi toda Europa aplica recetas liberales para intentar superar la crisis vamos a seguir gobernados por un partido que no cree en esas fórmulas y las aplica mal y a la fuerza de manera vergonzante. No parece la mejor solución.