Kate y la escuela de princesas

Kate y la escuela de princesas

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El de la escuela de princesas o similares es un tema muy atractivo (solo lo supera la escuela de sirenas, ambas a resguardo de recortes). Ahí están «My fair lady», «Princesa por sorpresa» o «My Fair Kerry», el reality donde la ordinaria Kerry Katona (una especie de Belén Esteban) tomaba clases para ir a Viena y pasar por aristócrata inglesa.

Pero no parece que las clases que recibe Catalina sean como las de protocolo que la reina Clarisse Renaldi (Julie Andrews) daba a su nieta (Anne Hathaway). Una fuente real asegura que la duquesa está siendo adiestrada en el funcionamiento del Estado, familiarizándose con las instituciones y aprendiendo todo lo necesario al arte, el mundo de la comunicación y la política. Nada de sabidas reverencias. La abuela de su marido también le podría enseñar cómo comportarse si un señor desconocido se te sienta en la cama por la noche. Aunque con ser de la tierra bastaría. Ya decía el rabino Lionel Blue que cuanto menos le gustes a un inglés más educado será contigo. En el fondo, con la vuelta al cole de Catalina se trata de evitar los errores cometidos con Diana, a la que se soltó como esposa del heredero sin manual de instrucciones (ni para el heredero ni para la novia del heredero ni para los royals). La fallecida princesa llegó a revelar a algunos amigos que nadie la preparó cuando se casó con el Príncipe de Gales («El personal de palacio pensaba que podría adaptarme a ser princesa de la noche a la mañana»).

Para no repetir la historia, el Príncipe Guillermo insistió en las tutorías. Para que su mujer no se sintiera tan aislada como su madre. Eso incluye que la familia Middleton sea bienvenida. Ahí está Pippa pasándolo ídem como «it hermanísima». Catalina, clases aparte,vive entre Londres y Anglesey, donde está la base militar del Príncipe, que el año que viene se va a las Malvinas. Hay quien dice que Zara on line ha aumentado sus ventas un 14 por 100 gracias, en parte, a la nada estilosa Kate (según Vivienne Westwood). Nancy Mitford no tenía razón cuando aseguraba que en Inglaterra si eres duquesa no necesitas ir bien vestida porque eso podría ser tomado como una excentricidad. Eso será en España.