Y siguen los mismos....

Por ÁNGEL LASO D´LOM
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Zapatero se olvidó en su balance de dos años de Gobierno en Vistalegre de las famosas entrevistas de sus ministros Solbes y Montilla sobre el bajo perfil profesional de algunos de los presidentes de los antiguos monopolios públicos, las mayores empresas españolas. Quizás esos planes se los ha llevado el viento o sencillamente se han olvidado, a juzgar por los escasos relevos empresariales que ha sido capaz de forzar el nuevo Ejecutivo. Aparte de los que le corresponde por el BOE, tipo Paradores, con Tony Costa, o Javier de Paz en Mercasa, apenas se han producido cambios de importancia. El ex ministro Luis Atienza en Red Eléctrica Española, Petra Mateos en Hispasat, José Salgueiro en Renfe o Javier Gómez Navarro en Aldeasa y las Cámaras.

El Gobierno sólamente ha conseguido la sustitución de Alfonso Cortina en Repsol por Antonio Brufau, poniéndose de perfil y dejando a La Caixa que ejerciera su mayoría accionarial en la petrolera. Y la caja catalana, cuyo presidente, Ricardo Fornesa, acaba de darse una ampliación de mandato para no liarla internamente y de paso intentar solucionar el desaguisado de la opa de Gas Natural, no atraviesa sus mejores momentos, aunque haya cerrado una operación magnífica como la integración Abertis-Autostrade.

El resto de cambios previstos o se han fustrado después de derrotas sonadas, como fue el asalto de Sacyr al BBVA, o están en trance de fustrarse, caso Manuel Pizarro en Endesa.

Empresarios muy preparados, como Pablo Isla, ex copresidente de Altadis, hicieron las maletas antes de que nadie les insinuara algo y pasaron a asumir importantes responsabilidades, como en este caso, el máximo cargo ejecutivo de Inditex-Zara. Otros, como Fernández Norniella, supieron irse a tiempo de algún puesto, como en Ebro-Puleva, cerrando con su sacrificio el paso a operaciones de diseño del nuevo Gobierno.

De manera que parece que ese círculo de amigos del hoy director gerente del FMI, Rodrigo Rato, en su mayor parte bolseros, era más sólido de lo que Zapatero y su asesor Sebastián suponían, o estaban más anclados de lo previsto.

Cesáreo Alierta sigue al frente de Telefónica, deshaciendo día a día el legado de Villalonga, y tras la compra de la británica O2, parece que su futuro está bastante garantizado. Francisco González sigue al frente del BBVA aunque no se lleve con los inquilinos de La Moncloa. El banco funciona, aunque se eche en falta una operación corporativa de magnitud tras la compra frustrada de la BNL. Y Pizarro, para qué contar. Lleva meses «Constitución en la mano» desbaratando los planes de quienes él dice que le ofrecieron un arreglo que dejaba al margen a sus accionistas.

Desde luego, Solbes y Montilla (y no será por lo que habla el ministro de Industria) podrían haberse callado sus planes en esas entrevistas.