Una raya en el agua

¿Y si...?

Si Podemos se abstuviese y los separatistas votasen a Sánchez sería un escándalo superlativo. El éxito como castigo

Ignacio Camacho
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Aunque Iglesias dé su brazo a torcer in extremis -condición necesaria pero no suficiente en el razonamiento escolástico- y renuncie a ser ministro, la investidura dependerá en última instancia del separatismo. En el argumentario presidencial, la culpa será de Ciudadanos, que ha renunciado a impedirlo, pero la realidad es que ya sucedió con la moción de censura sin que el candidato pusiera el más mínimo reparo ni observase en ello ningún conflicto. Los nacionalistas, ahora volcados en la ruptura, siguen siendo determinantes tras la recomposición del sistema de partidos porque los socialistas los contemplan como una parte natural de su entorno político. El bloqueo a Rajoy de hace tres años, el célebre no-es-no, se basaba, de hecho, en la inclusión

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