ZP y sus maquillajes

Gravemente erosionadas las posiciones diplomáticas españolas, en las Américas

JUAN PEDRO QUIÑONERO
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Gravemente erosionadas las posiciones diplomáticas españolas, en las Américas las posiciones europeas se perciben víctimas de muy distintos maquillajes.

En París, La Tribune publica un extenso análisis consagrado a los «sabios esfuerzos» y al «maquillaje contable» de algunos gobiernos europeos en materia ecológica. España ocupa un puesto eminente en cuestión de maquillajes, y La Tribune estima que muy mal podrá España recuperar el «tiempo perdido» en el terreno de la lucha contra las emisiones tóxicas. Por su parte, International Herald Tribune insiste en la misma llaga, subrayando el «sombrío panorama» que nos amenaza a medio plazo. En Ginebra, Romandie ironiza amablemente sobre el «puesto» con el que Zapatero «promete» recuperar el tiempo perdido durante su mandato.

En la escena diplomática, el granizo venezolano recuerda a Europa y América el silencioso sonambulismo gubernamental. En Berlín, Die Welt reconstruye minuciosamente el rosario de agresiones verbales de Hugo Chávez. En Viena, Kurier subraya el alcance internacional de las amenazas bolivarianas. En México, El Universal destaca las declaraciones de Vicente Fox, que comenta los «incidentes» con España y Colombia: «Chávez es un peligro para las Américas», y recuerda que tal peligro está destruyendo los proyectos de integración política que en otro tiempo aspiraba a liderar España: «El presidente Chávez es un factor desintegrador y desestabilizador de la Comunidad Andina y de toda América Latina. Su populismo se aprovecha de los altos niveles de pobreza y desigualdad que los líderes americanos no han sido capaces de reducir».

En un terreno diplomático estrictamente europeo, Le Monde destaca los intercambios de «amabilidades» entre Italia, Rumanía y España con motivo de los movimientos migratorios de rumanos pobres. En ese marco, en Ginebra, Le Temps publica un análisis de Jérôme Jamin sobre la extrema derecha, afirmando que, a su modo de ver, cierta «periferia» del PP, sensible a las teorías conspirativas, es muy semejante a las extremas derechas europeas.