De vuelta a casa

NO corren buenos tiempos para el Gobierno de Bush, al menos así lo aseguraba el

POR JOSÉ LUIS DE HARO
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NO corren buenos tiempos para el Gobierno de Bush, al menos así lo aseguraba el New York Times, que ponía de manifiesto cómo todos aquellos que apoyaron al mandatario en su aventura bélica en Irak, España incluida, parecen haber sufrido una maldición, dejando solos ante el peligro a las dos únicas cabezas visibles de esta odisea, el vicepresidente de EE.UU., Dick Cheney, y su mentor, el propio presidente del país. Desde el primer ministro británico, Tony Blair, al ex secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, pasando por el ex presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz o el propio ex presidente del Gobierno español, José María Aznar. Todos ellos han sufrido el maleficio de Irak.

Sin salir del país, pero navegando en distintas aguas, los medios estadounidenses no podían pasar por alto que, por primera vez en veinticuatro años, no habrá un equipo estadounidense en la final de la Copa Louis Vuitton que se celebra en Valencia. Mala suerte.

Al otro lado del Atlántico, Libération destacaba los sangrientos enfrentamientos originados en el Líbano y, cómo no, recordaba la presencia de 10.000 cascos azules, muchos de ellos españoles, desde el bombardeo israelí que azotó el sur del país hace casi un año. Por unas causas o por otras, Beirut ha pasado a convertirse en un nuevo hervidero del delicado Oriente Próximo.

De la guerra al negocio de la moda, porque, en el Reino Unido, The Guardian dedicaba un concienzudo artículo a Marta Ortega, hija de Amancio Ortega, dueño de Inditex. El rotativo británico daba a conocer las intenciones del empresario, que, como es lógico, alecciona a su hija para controlar en un futuro el imperio de la moda creado por su padre allá por 1974.

Por supuesto, los medios de todo el mundo no pasaron por alto la clara señal que el ministro de Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, lanzaba a los sin papeles con malas intenciones que entran en nuestro país. La repatriación de 750 inmigrantes ilegales, en su mayoría de origen africano, copó la atención de la mayor parte de la prensa internacional.