De viejos y esperpentos

HERMANN TERTSCH
Actualizado:

ESPECIALISTAS aseguran que el presidente del Gobierno ha envejecido mucho. Lamento decir que me hubiera gustado que ese proceso hubiera sido más precipitado. Porque el daño que inflige a este país ha adquirido una velocidad que ni su encanecimiento ni el deterioro general físico que pueda sufrir nuestro Gran Timonel pueden aguantar. Hay sin duda formas rápidas de llegar a la decrepitud. Pero me temo que la ahora descubierta no nos salve ya de la decrepitud general. Para evitar hundir a este país en la crisis más grave desde la guerra civil se le tendría que haber caído el pelo a Rodríguez Zapatero el 15 de marzo del 2004. Antes del entierro de 192 compatriotas e inmigrantes. Hoy es demasiado tarde. En todo caso le deseo buena salud y una vejez tranquila, aunque sus responsabilidades en las tragedias diarias de tantos millones de españoles estén claras. Aunque el daño generado a un país como el nuestro que llevaba treinta años resurgiendo en libertad y prosperidad es inenarrable. Que tenga una buena vejez, nadie le persiga ni ejercite venganza por sus actos, ofensas y daños a tantos españoles y pueda plácidamente concluir su vida con su Sonsoles y sus hijas góticas. Estoy seguro de que los españoles con la conciencia tranquila porque jamás le votaron controlan sus instintos básicos. Y no recurrirán a recursos de la chusma tan bien utilizada por esta maldición de presidente en estos años de su campaña de odio. Le deseo por tanto buena salud y una seguridad que probablemente les falte a muchísimos españoles durante muchos años por su culpa. Porque pintan bastos.

Dice el Fondo Monetario Internacional, después de habernos hecho una visita, que lo llevamos crudo. Cuando crezcamos algo -ya veremos cuándo lo haremos realmente-, no creceremos para crear empleo. Durante mucho tiempo. Cuando probablemente con cinco millones y medio de parados nos instalemos en ese limbo que es el crecimiento entre el cero y el dos -que no vale para nadie y para nada porque no se creará empleo y los espantados inversores tendrán el dinero muy lejos de este país-, veremos cómo se ponen las calles. Porque aquí todo el mundo habla de economía, los más ingenuos se creen que la cosa cambiará pronto, pero pocos hablan del problema de la seguridad que se nos echa encima.

Porque la economía sana -destrozada hoy aquí en España- es premisa para la seguridad. Como la seguridad -también la seguridad jurídica que este Gobierno ha hundido- es premisa para que funcione la economía. Y como aquí no funciona ni una ni otra, el dinero decide tomar las de Villadiego. Y si no se genera riqueza se produce miseria. No pidan patriotismo al dinero porque es infantil hacerlo. El dinero hoy hace lo que le da la gana hasta en China. Y nos hemos convertido en un país inhóspito para quienes no quieren problemas. No le pidan patriotismo ni siquiera al dinero del presidente del Congreso. Capaz es de llevarse la hípica de Toledo a Wiesbaden. Hay que imaginarse a José Bono y al Pocero, señor de Seseña, en aquella ciudad alemana con tanta tradición hípica. Con sus señoras con sombreros propios de Ascot. Equivocándose de cubiertos, supongo.

Mientras el FMI publicaba su demoledor informe sobre el estado de nuestras cosas, aquí, ayer, el señor de Iznajar, presidente de la Generalidad de Cataluña, otro que dudará con los cubiertos, se gastaba el dinero de los españoles en ese hazmerreír de amenazarnos en cinco idiomas en el Senado en Madrid. Dice Montilla que si no obedece el Tribunal Constitucional a sus deseos nacionalistas y socialistas o viceversa, puede haber conflicto entre España y Cataluña. ¿Cómo que entre España y Cataluña? ¿Como entre Córdoba e Iznajar? ¿Como entre Tordesillas y Valladolid? Ya está bien de bromas. El FMI nos está diciendo que este país puede ser pronto un país fracasado. Un país fuera del entorno del bienestar. Y los analfabetos en cinco idiomas nos amenazan con cargo a nuestro dinero. Ustedes sabrán hasta cuándo seguimos con esta broma de mal gusto. Con este esperpento del viejo prematuro.