El ángulo oscuro

El vídeo de Verónica (y II)

Siempre se cuentan las cosas que la tecnología nos permite hacer; pero nunca se cuentan las cosas que nos incita a hacer

Juan Manuel de Prada
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Analizábamos en un artículo anterior la libertad viciada que condujo a Verónica a grabar o permitir que alguien le grabase un vídeo escabroso. Pero no quisiéramos dejar de aludir a la responsabilidad subsidiaria que en el suicidio de Verónica pudieran tener quienes divulgaron ese vídeo, que el lugarcomunismo ambiental ha pintado como una patulea de machistas depredadores que refuerzan su masculinidad escarneciendo a una mujer indefensa; ignorando, por supuesto, que en la empresa de Verónica trabajan también muchas mujeres que participaron muy activamente en el escarnio.

Este episodio luctuoso me ha pillado leyendo El Reino, de Emmanuel Carrère, uno de los santones máximos del culturetismo mundial, en el que se nos propone una «desmitificación» de la figura de San Pablo,

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