Vicente Aleixandre

ASUNCIÓN GARCÍA IGLESIAS, Secretatia de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre
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El pasado 13 de diciembre, hace veinticinco años, fallecía en Madrid el poeta Vicente Aleixandre. Puede que la muerte de un poeta hace tantos años no sea noticia en este país, pero si a esto añadimos que este poeta fue premio Nobel, perteneció a la generación del 27 y fue un referente, amigo incansable y apoyo de gran parte de las generaciones de poetas de su tiempo, consideramos que los medios de comunicación deberían haber recordado tan señalada fecha. Tal vez Vicente Aleixandre cometió el grave error de no abandonar España después de la guerra. Tampoco fue asesinado, ni murió joven y, lo que es peor, no ha llegado a convertirse en icono de ningún partido político. Pero lo que es indiscutible y lo que se reconoció en 1977 con la concesión del premio Nobel es la excelencia de su obra. El 13 de diciembre, la que fuera su casa de Velintonia 3, se abrió para conmemorar tan señalada fecha. Al acto acudieron más de cien personas entre las que se encontraban poetas, intelectuales y, sobre todo, amigos. Todos insistieron en la necesidad de que este inmueble sea salvado para la poesía, pero lamentablemente esta reivindicación no fue escuchada por ninguno de nuestros representantes políticos en el Gobierno y tampoco interesó a los medios de comunicación, que mientras tanto hacían guardia a las puertas de la casa de un personaje del corazón que se había operado la nariz. A Vicente Aleixandre, su memoria, su obra, su casa y su legado, no le apoyan grupos mediáticos de izquierdas ni lo leen los presidentes de Gobierno en la intimidad. Tampoco lo necesita. Le pese a quien le pese, su nombre forma parte de la literatura universal y sobrevuela la mediocridad con la honrosa dignidad de todos los grandes genios.