Lo que usted no sabe sobre Gaza

RASHID KHALIDI, Catedrático de Estudios Árabes U. Columbia
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Casi todo lo que le han hecho creer sobre Gaza es incorrecto. Estos son unos cuantos puntos esenciales que parecen estar ausentes de las discusiones en la prensa:

Los habitantes de Gaza. La mayoría de la gente que vive en Gaza no está allí por elección propia. La mayor parte del millón y medio de personas que se amontonan en los aproximadamente 360 kilómetros cuadrados de la franja de Gaza pertenece a familias procedentes de ciudades y pueblos de fuera de Gaza como Ashkelon y Beersheba. Fueron conducidas hasta Gaza por el ejército israelí en 1948.

La ocupación. Los habitantes de Gaza han vivido bajo la ocupación israelí desde la Guerra de los Seis Días de 1967. Israel sigue siendo considerado por la mayoría una potencia ocupante, a pesar de que en 2005 retiró sus tropas y colonos de la Franja. Israel sigue regulando el acceso a la zona, las importaciones y exportaciones, y las entradas y salidas de la gente. Israel controla el espacio aéreo y la costa de Gaza, y sus soldados entran en la zona con total libertad.

Como potencia ocupante, y conforme a la Cuarta Convención de Ginebra, Israel tiene la responsabilidad de velar por el bienestar de la población civil de la franja de Gaza.

El bloqueo. El bloqueo ejercido por Israel sobre la franja de Gaza, con el apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea, se ha hecho cada vez más estricto desde que Hamás ganó las elecciones del Consejo Legislativo Palestino en enero de 2006.

El combustible, la electricidad, las importaciones, las exportaciones y los desplazamientos de la gente para entrar o salir de la Franja han ido disminuyendo paulatinamente, lo cual ha ocasionado problemas de saneamiento, salud, suministro de agua y transporte, que suponen una amenaza para la vida.

El bloqueo ha sometido a muchos al paro, la miseria y la desnutrición. Esto equivale al castigo colectivo, con el apoyo tácito de Estados Unidos, de una población civil por ejercer sus derechos democráticos.

El alto el fuego. El levantamiento del bloqueo, junto con el cese del lanzamiento de misiles, fue una de las condiciones clave del alto el fuego firmado en junio por Israel y Hamás. Este acuerdo condujo a una reducción de los cohetes disparados desde Gaza, que pasaron de centenares en mayo y junio a un total de menos de 20 en los cuatro meses siguientes (según datos del Gobierno israelí). El alto el fuego se rompió cuando las fuerzas israelíes lanzaron ataques aéreos y terrestres a gran escala a principios de noviembre; se informó de la muerte de seis miembros de Hamás.

Crímenes de guerra. El ataque a objetivos civiles, ya sea por parte de Hamás o de Israel, puede constituir un crimen de guerra. Toda vida humana tiene un valor incalculable. Pero los números hablan por sí solos: 1.000 palestinos, la mayoría de ellos civiles, han sido asesinados desde que estalló el conflicto a finales del año pasado, en contraste con, aproximadamente, la docena de israelíes que han muerto, muchos de ellos soldados.

La negociación es un método mucho más eficaz para enfrentarse a los misiles y otras formas de violencia. Ésta podría haberse producido si Israel hubiese cumplido los términos del alto el fuego de junio y hubiese levantado su bloqueo sobre la franja de Gaza.

En realidad, esta guerra contra la gente de Gaza no tiene nada que ver con los misiles. Ni con «restaurar el poder disuasorio de Israel», como la prensa israelí puede haberles hecho creer. Son mucho más reveladoras las palabras pronunciadas en 2002 por Moshe Yaalon, el entonces jefe del Estado Mayor de las fuerzas de defensa israelíes: «A los palestinos se les debe hacer entender, hasta en los más profundos rincones de su conciencia, que son un pueblo vencido». Copyright: The International Herald Tribune